Arnoldo Cuellar

Lecciones de las elecciones: la chiquillada

In Botepronto, Zona Franca on junio 15, 2015 at 3:20 am

La elección en Guanajuato pone de manifiesto un voto que no se resigna al PRI o al PAN, pero las nuevas opciones no logran dar el salto.

Del millón 862 mil 189 votos totales emitidos en la elección del pasado domingo para la renovación del Congreso local, un millón 169 543, lo que significa un 62 por ciento, corresponden a los dos partidos que han protagonizado la historia política de Guanajuato en el último medio siglo: PAN, con 736 mil 451 sufragios; y PRI, con 433 mil 92.

Junto a ellos, crecen una pléyade de pequeñas organizaciones políticas, la famosa chiquillada a la que aludían, no sin sarcasmo, los representantes de las dos principales fuerzas políticas. Esos partidos, ocho en la pasada elección, sumaron 616 mil 685 votos, que en conjunto ya rebasan al PRI y se acercan al PAN. Significa el 33 por ciento de la votación emitida el domingo 7 de junio.

El resto de los votos se contabilizan en los anulados y los candidatos no registrados; juntos se acercan al 5 por ciento.

El panorama representa una innegable pluralidad que, además, presenta una tendencia creciente frente al desgaste de las formaciones hegemónicas, solo a la espera de oportunidades de gobernar y de la selección de mejores candidatos.

De la chiquillada sobresalen dos partidos políticos: el PVEM, vapuleado a nivel nacional por sus tácticas tramposas de mercadotecnia política, pero con una cara distinta en Guanajuato, donde el trabajo político los coloca ya como una tercera fuerza exitosa que en esta ocasión gobernará cinco municipios del estado; San Felipe, San José Iturbide, Uriangato, Yuriria y Jerécuaro.

El Verde, además dio la pelea en San Francisco del Rincón y creció sus votos en Silao, a la par que aportó significativamente a las coaliciones con el PRI, tanto donde ganaron como donde fueron derrotados.

Hoy puede verse que este partido se ha arraigado en Guanajuato más allá de los vaivenes y oportunismo de sus dirigencias a nivel nacional, a grado tal que es la segunda entidad portadora de votos a esta franquicia, solo después de Chiapas, donde cuentan con la gubernatura y una cantidad ingente de recursos.

El PRD vive otra realidad totalmente distinta. El arraigo logrado en el pasada amenaza con volatilizarse no solo por la crisis nacional que vive este partido, sino porque aquí el oportunismo también es local, como resultó con las postulaciones de candidatos chatarra como Guillermo Romo en León, que los hundió hasta la penúltima posición en esa elección.

Por si faltara, la intervención desafortunada de su dirigente nacional, Carlos Navarrete, para apuntalar la candidatura de Fernando Bribiesca en Celaya, motivó la renuncia de su candidato en la recta final de la campaña y su caída en votos. De nuevo, como en 2009, pasan a ser la cuarta fuerza política, distanciándose cuatro puntos porcentuales del PVEM.

Del resto de los partidos, la novedad sin duda es Morena que con una campaña más bien modesta, con candidatos poco estridentes y solo con el arrastre nacional de Andrés Manuel López Obrador, con 59 mil 924 votos logró colocarse en el mapa de Guanajuato por encima de Movimiento Ciudadano y de los otros debutantes, como Encuentro Social y el Partido Humanista, lo que le permitirá contar con un diputado en el Congreso local, en su primera participación electoral.

Morena logró, además, colocar regidores en municipios como Guanajuato, Irapuato y Celaya, lo que le da una plataforma para tener presencia pública en los próximos años.

Movimiento Ciudadano fue literalmente salvado por la campana, al otorgarle los votos nulos y los emitidos por candidatos no registrados, las décimas que necesitaba para superar el 3 por ciento del registro estatal y acceder a un legislador, que será el dirigente y virtual dueño del partido, Eduardo Ramírez Granja.

Desaparece del escenario, casi en definitiva, el PT, que se convierte en el partido menos votado en la elección de diputados locales, siendo superado por los nuevos Humanista y Encuentro Social, a los que tampoco les alcanza para llegar al 3 por ciento, aunque este último logró la hazaña de colocar un regidor en León, donde solo el PRD lo había logrado en sus mejores momentos, en dos ocasiones.

De todo esto, queda claro que hay un tercio de los electores de Guanajuato, sin contar a los abstencionistas, dispuesto a no acumularse en las contabilidades del PRI y del PAN. Sin embargo, este votante aún no recibe ofertas atractivas y se dispersa entre diversas opciones que pueden parecerle relativamente menos malas.

Se trata, sin embargo, del caldo de cultivo ideal para una nueva vía que, como están las cosas, podría ser la de una candidatura independiente en el futuro cercano. Habrá que esperar unos años para saberlo.

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