Arnoldo Cuellar

León: una elección sin ideas

In Botepronto, Zona Franca on abril 20, 2015 at 3:45 am

Candidatos con posibilidades reales de triunfo, Córdova y López Santillana, eluden temas y se ven carentes de propuesta; su mayor fortaleza es el pasado; vaya paradoja para una ciudad con tanto futuro.

El asunto más interesante que ha surgido en la disputa por León, que debería ser la contienda electoral madre de Guanajuato, increíblemente ha sido un desaire: la inasistencia de José Ángel Córdova Villalobos a la firma de compromisos del Observatorio Ciudadano de León.

De allí en más, los eventos de todos los días, los posicionamientos públicos, los intercambios entre candidatos, no han dejado hasta el día de hoy una sola frase perdurable.

Resulta notable que el gran tema de conflicto de la disputa entre PAN y los aliados del PRI, Verde y Panal, siga siendo un personaje ausente: la alcaldesa con licencia Bárbara Botello.

La imaginación panista alcanza solamente para tratar de vincular a cómo de lugar a Córdova con Botello, intentando con ello trasladar las calificaciones negativas de ésta a aquel. El misil más venenoso contra el exsecretario de salud es la negación al estatus que se ha autoaplicado de candidato ciudadano.

En respuesta, los estrategas de la coalición en torno a Córdova, tampoco logran elaborar un esquema inteligente para señalar las deficiencias del discurso panista. La crítica más afortunada del candidato tripartidista ha sido la de que López Santillana puede presumir la creación de muchos empleos en todas partes, menos en León.

Ambos candidatos, los únicos con posibilidades reales de disputar el triunfo en León, han omitido pronunciarse sobre el tema más sensible que viven los ciudadanos en el actual momento: el de la seguridad.

En cualquier reunión social, más allá de niveles de ingreso, el tema es recurrente: quién ha sido asaltado, quién atestiguó un delito, quién ha sido víctima de abusos policiacos, quien fue rebotado en su negocio, en su casa, en la oruga. No falta.

Ante ello que han dicho Córdova y López Santillana: solo generalidades, vaguedades insulsas. ¿Quieren gobernar de verdad una ciudad como León? ¿Porqué no se han documentado?

No sería la primera ciudad de estas dimensiones en ser víctima de una ola delictiva, que lo ha solucionado y ha disminuido los números críticos para recuperar una cierta normalidad.

Para ello se necesita voluntad, disposición y ganas de aprender.

Resulta hasta ofensivo que el tema de la seguridad deba ser abierto por organizaciones externas, como el OCL o el CCE, antes de que lo hagan los candidatos.

No parece haber cuartos de guerra en las campañas del PAN y de la coalición PRI-PVEM- Panal. hay cuartos de cuates y algunos de ellos son muy ocurrentes.

Ni Francisco García León ni Primo Quiroz, los respectivos coordinadores de campaña, parecen personajes imaginativos, dueños de un liderazgo o capaces de convocar liderazgos sociales. Es más, sus propios correligionarios, en cada caso, desconfían de ellos. Son capitanes sin tropa, sin estrategia y sin carisma.

¿Es es lo que merece León? ¿Es lo que tienen para ofrecernos los partidos?

Parece que nadie se hace cargo de que esta ciudad ya vivió la madurez de una alternancia. ya mandó a su casa al PAN, que la gobernó casi un cuarto de siglo; y se desengañó rápidamente de su voto de confianza al PRI.

Ese electorado, que ha mostrado conciencia, consistencia y capacidad reflexiva, está siendo hoy tratado como menor de edad por los candidatos: López Santillana parecer creer que el desgaste de Barbara le dará el triunfo; Córdova Villalobos quiere confiar en que su nombre se sobrepondrá al desprestigio de un mal gobierno del PRI y del Verde.

Pero ninguna de ellos ha planteado ideas sólidas de lo que la ciudad requiere en este momento.

El panista ofrece empresas y empleos, aunque debería recordar que para lograrlo como funcionario estatal dispuso de chequeras abiertas de parte de Juan Manuel Oliva y de Miguel Marquez. ¿Las tendrá ahora?

Córdova ofrece… ¿qué ofrece? ¿Sólo estar en buenas manos? Las complicaciones de un entramado urbano que está por llegar al millón y medio de personas agobiadas por una planeación urbana deficiente, una alta corrupción de sus funcionarios; una actividad delictiva creciente y un estancamiento económico, requerirá mucho más que una frase afortunada.

Y querer usar la alcaldía como plataforma para una candidatura a gobernador, como tanto se rumora, será simplemente suicida. Además los platos rotos los pagaremos todos.

Acompaña la contienda real una chiquillada de candidatos y partidos donde de todos no se hace ninguno. Son intrascendentes y ni siquiera han alcanzado el nivel de hacer destacar una puntada. Ariel Rodríguez Vázquez, repetidor en la aventura, es de quien más se podría esperar por discurso y formación, pero está vulnerado por la franquicia que lo impulsa: familiar, rapaz y nepotista, absolutamente indefendible.

Si esta no es una verdadera crisis de la clase política, entonces no se qué lo sería. Naturalmente alguien ganará, alguien gobernará: lo va a hacer con ideas muy escasas, con una oposición lista para cambiar sus votos por prebendas y con unas ciudadanos cada vez más indignados.

Se antoja otro escenario para la decepción, que ya parece ser nuestro estado permanente.

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