Arnoldo Cuellar

El sistema nacional procorrupción de Madero

In Botepronto, sinembargo.mx, Zona Franca on marzo 12, 2015 at 3:20 am

El sistema anticorrupción del PAN es la mejor manera de que nada cambie.

Experto en el doble discurso, maestro en el arte de pactar con el gobierno y sacarlo de apuros mientras declara públicamente en su contra, Gustavo Madero, el dirigente nacional del PAN, futuro coordinador parlamentario de la primera fuerza opositora y muy probable candidato presidencial de ese partido, juega con el tema del combate a la corrupción solo para obtener rédito electoral y ganar tiempo.

Sin embargo, el famoso Sistema Nacional Anticorrupción con el que el maderismo pretende darle oxígeno a un agobiado Enrique Peña Nieto, al mismo tiempo que se posiciona aprovechando uno de los más extendidos reclamos de la opinión pública del país, se muestra desde ya como un discurso vacío.

¿Pruebas? Solo habría que echar un vistazo a la listas de candidatos panistas a alcaldías y diputaciones tanto locales como federales para darse cuenta de que muchos de los posibles indiciados de un verdadero sistema contra la corrupción, obtendrán fuero en los próximos años gracias a los partidos políticos, entre ellos el PAN.

Un caso emblemático de esa situación ocurre en Guanajuato, donde Acción Nacional ha sido gobierno desde 1991, con una historia de escándalos de corrupción acentuados a últimas fechas.

El segundo nombre seleccionado en Guanajuato por el PAN nacional para las diputaciones plurinominales de la segunda circunscripción es el de Miguel Ángel Salim Alle, un político leones con cargos en las administraciones municipal y estatal desde el 2000 hasta el 2012.

Su última responsabilidad pública fue la dirección del instituto de pensiones de los trabajadores del sector público estatal, el ISSEG, una descentralizada con autonomía en el manejo de su patrimonio y con una liquidez que le ha permitido incluso entrar al rescate del erario estatal en algunas ocasiones.

En el ISSEG, Salim incurrió en escándalos de corrupción y manejos irregulares del suministro de medicamentos para el seguro popular, que se le otorgó en exclusiva a la institución para seguir fortaleciendo sus finanzas. El funcionario propició la contratación de una empresa que recibió millonarios contratos de venta y distribución de medicamentos, cuyo propietario era un chofer.

Además, investigaciones periodísticas pusieron en evidencia la colocación de recursos de los pensionados guanajuatenses en inversiones Offshore a través de paraísos fiscales, en fondos de deuda de bancos franceses e irlandeses, justo en la crisis de las hipotecas a fines de la década pasada.

Derivado de estos señalamientos, Miguel Salim salió a su campaña para buscar la alcaldía de León tremendamente debilitado, lo que fue aprovechado por la candidata priista Bárbara Botello Santibáñez para lograr el primer triunfo de ese partido en la que fue, por casi un cuarto de siglo, la plaza fuerte del panismo a nivel nacional.

Las cosas no quedaron allí. Empujado a reaccionar por la secuela de casos de corrupción de la administración de Juan Manuel Oliva, de la que formó parte Miguel Salim, el nuevo gobernador panista, Miguel Márquez Márquez, se vio obligado a ordenar revisiones al gobierno que le antecedió, como resultado de lo cual se dictaron docenas de inhabilitaciones y un par de detenciones por mal manejo de fondos públicos.

Tratado con gran deferencia, tomando en cuenta sus antecedentes, Salim recibió una de esas inhabilitaciones por una de las más leves irregularidades en las que se vio envuelto: la creación de una cadena de franquicias de la marca ISSEG, de la que no dio cuenta al Consejo del instituto. La suspensión para ejercer cualquier cargo público fue por dos años y vence el próximo mes de abril.

El término llega justo para que el panista Salim pueda ser registrado como candidato a una diputación plurinominal federal por el comité nacional que encabeza Gustavo Madero, el mismo que respalda a Ricardo Anaya para que formule desde el Congreso la iniciativa del Sistema Nacional Anticorrupción no como una respuesta a las inquietudes de millones de mexicanos indignados con los abusos de la clase política, sino como una plataforma para su propia campaña a la dirigencia nacional panista.

¿Puede haber una simulación mayor? En realidad a Anaya le interesa tener a alguien como Miguel Salim de su lado porque representa un operador político en una plaza como León que en la pasada elección nacional fue de las pocas que rechazó la candidatura de Madero para darle el triunfo a Ernesto Cordero.

Los partidos políticos y sus cuadros directivos, cuyos logos, voces y rostros saturan estos días los medios de comunicación masiva asegurado que la situación no puede seguir igual, que ¡ya basta! y que cada uno de ellos es diferente a los demás, en realidad están preocupados por una sola cosa: como capean el temporal de la indignación y siguen aprovechando el manejo de las instituciones nacionales para su propio provecho.

Casos como el de Miguel Ángel Salim lo ponen en evidencia: la lucha anticorrupción del PAN es la mejor apuesta de la clase política para proteger a los corruptos y seguirlos encumbrando. Es un cinismo elevado al cubo.

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