Arnoldo Cuellar

Márquez, la crisis del gabinete

In Botepronto, Zona Franca on agosto 4, 2014 at 3:23 am

De acuerdo a versiones oficiales de la Secretaría de Salud de Guanajuato, lo que ha venido ocurriendo en el hospital comunitario de Villagrán, donde nueve madres de familia acusan negligencias médicas que han cobrado la vida de por lo menos cuatro recién nacidos; mientras que otros han sufrido daños graves al nacer, es una situación que se mantiene dentro de los estándares del sistema hospitalario estatal.

¿Entonces qué pasa en Villagrán, donde las denuncias han escalado al nivel nacional con la intervención de la CNDH?

Sencillo, lo que ocurre es que hay un grupo de jóvenes madres que han decidido que esto no puede continuar así y han acudido a todas las instancias a su alcance: las de derechos humanos, las de arbitraje médico y el Ministerio Público.

Es algo similar a lo que detonó el caso Lucero: una joven agredida por negarse a sostener relaciones sexuales que fue maltratada, ninguneada y menospreciada por servidores públicos de la Procuraduría de Justicia, que se decidió a elevar su denuncia y que, con ello, se convirtió en un factor de conciencia de otras jóvenes como ella y de muchas mujeres.

O lo que ocurrió en el sistema educativo, donde las agresiones sexuales de trabajadores de la educación en contra de escolares de ambos sexos constituían un secreto solo conocido por las autoridades educativas pero minimizado y ocultado ante la sociedad, hasta que alguien se decidió a levantar la voz.

Para las burocracias, las anomalías en su servicio constituyen solo excepciones estadísticas. No es lo mismo para la persona o la familia que se ve afectada por una falla institucional que redunda en violencia o en doble victimización.

Así, la primera respuesta de un alto responsable del área donde se presentan los problemas, tiene que ver con minimizar las incidencias, con asegurar que están dentro de la norma, con cerrar los ojos al problema y con invisibilizar a las víctimas.

Por eso, cuando los afectados alzan la voz y acuden a las instancias que teóricamente están allí para hacer caso de las inconformidades ciudadanas, automáticamente se convierten en una anomalía ante la cual el alto burócrata ya no sabe como responder.

Es allí donde se encuentra una falla gravísima del gobierno que encabeza Miguel Márquez: la falta de sensibilidad, la poca humanización del servicio público, responden a la falta de una visión estratégica basada en la aplicación de políticas y en el respeto la ley.

La promoción de valores personales no basta, porque además es un asunto de persuasión, en tanto que el cumplimiento de metas en políticas públicas es una cuestión de responsabilidad y de rendición de cuentas.

Por eso, surgen las confusiones. En el caso de Villagrán, donde han venido sumándose las denuncias de malos tratos y servicios deficientes por parte del personal de salud, el secretario del área, Ignacio Ortiz Aldana, no ha salido a dar una respuesta pública, como tampoco lo ha hecho el titular del núcleo social, Éctor Jaime Ramírez Barba.

En cambio, ha aparecido la Secretaría de Gobierno a través de un coordinador de asesores que lo mismo sirve para atender campesinos inconformes, que alcaldes en problemas: el ubicuo Héctor García Cerrillo, quien ha acudido a refaccionar al titular de Salud a su estilo, simplemente ganando tiempo.

Queda la sensación de que tanto Ortiz Aldana como Ramírez Barba están siendo protegidos por su carácter de precandidatos del PAN sendas alcaldías, la de Irapuato y la de León, lo que pone en evidencia que el plan de dobletear las responsabilidades ya no está dando resultado.

Incapaces de ponerse del lado de las víctimas, lentos para reaccionar y cargados de soberbia para aceptar que pueden equivocarse, los miembros del gabinete de Miguel Márquez constituyen un andamiaje que llega más que desgastado a su segundo aniversario.

Resulta notable que no hayan sido grandes conflictos, sino casos localizados, los que pusieron en evidencia la escasa capacidad de funcionarios que se creían llamados a grandes hazañas, pero que no tuvieron ni la perspicacia ni la sencillez para entender donde estaban los problemas reales, engolosinados como se encontraban con los molinos de viento ante los que querían consagrarse.

  1. Arnoldo que puede hacer un vetenario zootecnista como lo es Hector Pascual Cerrillo, en cuestiones de Salud, si ni como coordinador de asesores cubre con su perfil, por favor que acaso no le cae agua a la cabeza al sr. Gobernador, este tipo aparte de ser prepotente y majadero poco de fiar, como lo pueden a enviar a tratar de arreglar problemas que ni los que el mismo ha ocasionado puede realizar, ya bastante tenemos con mantenerlo, cuando deberia el propio Gobernador sacarlo de su Gabinete de Gobierno ya que no es un buen elemento es de los peores que ha mantenido desde la anterior administracion.
    FUERA HECTOR PASCUAL GARCIA CERRILLO POR CORRUPTO Y BRUTO , buscale por ahy tiene ya varias quejas y denuncias este sujeto.

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