Arnoldo Cuellar

PAN: señales encontradas en León

In Botepronto, Zona Franca on julio 25, 2014 at 9:09 am

En política los hechos proporcionan el primer material de análisis, más allá de las intenciones y de las palabras.

La desclasificación de la información reservada sobre los procesos de compra de tierras para una nueva refinería, finalmente no concretada, en los municipios de Salamanca, Villagrán y Juventino Rosas, resulta un evidente control de daños en el área del Secretario de Desarrollo Económico, Héctor López Santillana.

No obstante que este funcionario ha dicho de forma reiterada que no le interesa aspirar a la candidatura panista por la alcaldía de León, la medida tomada esta semana para quitarle uno de sus mayores lastres, representa un signo más fuerte que su eventual descarte.

Como la decisión de abrir la información de ese episodio del gobierno olivista, donde la polémica por el manejo de la información opacó las bondades del proyecto que se buscaba, no podría haber sido posible sin la aceptación explícita del gobernador del estado, aunado al momento en que se instrumenta, resulta imposible no ver en ese gesto una decisión política.

Una primera lectura es que Miguel Márquez no se ha decidido aún por alguno de sus colaboradores, los dos (H)éctores, aspirantes a encabezar la campaña panista por la recuperación de León.

La segunda es que el gobierno estatal, y el PAN con él, quieren jugar con el mayor número de cartas posibles, mostrando la imagen de que tienen elementos de sobra para la aventura leonesa del 2015. De ahí, por ejemplo, el fallido intento de incorporar a Carlos Medina Plascencia como uno más de los posibles postulantes.

El problema es que entre más actores también hay más intereses, más susceptibilidades y más riesgos. Para operar una baraja amplia se requiere, sobre todo, habilidad política y disciplina de los involucrados. Todo indica que en el PAN de Guanajuato hay amplias carencias de ambos insumos.

El tema Medina, por ejemplo, produjo inconformidades internas que salieron a los medios. Su manejo fue tan inoportuno que relegó otra noticia importante: la ratificación del dirigente panista Gerardo Trujillo y la recomposición de su comité estatal, dos aspectos básicos que pretenden dotar de mayor capacidad de operación al órgano de gobierno panista, precisamente de cara a la selección de candidatos y la conducción de las campañas.

Ante la presencia de seis aspirantes, y la presencia de por lo menos cuatro grupos de interés: el gobernador Miguel Márquez, el exgobernador Juan Manuel Oliva aliado, el senador Fernando Torres Graciano, y el maderismo aglutinado en torno a Luis Alberto Villarreal, el PAN no se enfrentará a un día de campo en la elección interna, así sea por dedazo.

Hoy vemos que Márquez empujará a Éctor Jaime Ramírez, pero también tiene en la manga a Héctor López; que Oliva podría ir con Héctor López pero no descobija a Diego Sinhué Rodríguez; que Torres Graciano preferiría a Humberto Andrade, pero también coincide con López Santillana. Mayra Enríquez y Juan Carlos Muñoz son las cartas de Luis Alberto Villarreal, una más radical, el otro moderado.

Pero, además, está el factor de la presencia entre las bases panistas, donde Mayra Enríquez y Diego Rodríguez son los de mayor trabajo desde hace años, lo cual pesará a la hora de las negociaciones ya que su arrastre le hará falta a quien quiera que asuma la candidatura, para organizar la campaña.

¿Cómo será la forma de procesar todos estos ingredientes para sacar una candidatura? En Guanajuato no se ha logrado consolidar un mando único para el PAN. La ratificación de Trujillo, por ejemplo, debió ser negociada entre Madero y Márquez, pero se tomó en cuenta la opinión de Oliva y Torres Graciano, por una parte, y de Villarreal por otra.

La complicación agregada es que en 2015 no solo estarán en disputa las alcaldías y el Congreso de Guanajuato, sino también la plataforma de despegue para la candidatura a gobernador en el 2018. Y de entre los que deciden, dos son aspirantes a esa posición: Torres Graciano y Villarreal.

Ante ese panorama, resalta una cuestión: si en el PAN cometen el error de disputar el futuro antes que el presente, estarán comprometiendo gravemente ambos territorios.

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