Arnoldo Cuellar

Guanajuato, ¿en los cuernos de la luna?

In Botepronto, sinembargo.mx, Zona Franca on junio 11, 2014 at 3:41 am

La organización “México ¿Cómo Vamos?”, una entidad conformada por expertos en economía y política pública, de diversas corrientes políticas y académicas, dirigida por Viridiana Ríos, una posgraduada en Harvard que ha sido consultora gubernamental e investigadora de organismos internacionales, publicó ayer su Semáforo Económico de los Estados.

La buena noticia es que Guanajuato es la entidad que muestra el mayor crecimiento económico y uno de los tres estados, de los 32, que mostraron desempeño positivo en el año anterior.

Sin embargo, la ponderación del estudio no tiene el sentido de euforia que le han querido dar los boletines oficiales. Textualmente, la introducción del documento “Así van los Estados: Semáforos Económicos Estatales” liberado con fecha 10 de junio de 2014, asevera:

“Los resultados nos muestran que Guanajuato, Nuevo León y Jalisco son los únicos estados que aprobaron (de panzazo), 8 estados podrían aprobar con redondeo (amarillos), y los estados con las 3 peores calificaciones son Chiapas, Sonora y Campeche.”

El estudio da seguimiento a diez variables que monitorean el crecimiento económico y la creación de empleos. Las calificaciones que se asignan consideran cuánto ha avanzado cada estado en metas económicas y en los indicadores que permiten alcanzar esas metas.

La medición no es solo econométrica, además del crecimiento, la generación de empleos y la productividad, se miden también variables como el bienestar, el estado de derecho, la informalidad y la diversificación laboral. El enfoque es multidisciplinario y con una perspectiva social, de allí su novedad y su valor.

Así que, aunque no sea momento de echar las campañas a vuelo, si resulta muy relevante que Guanajuato se haya convertido en una entidad que en el último año compité en dinamismo económico con Nuevo León y Jalisco, entidades que tradicionalmente nos superaban.

Sin embargo, al analizar en detalle los diez indicadores, encontramos que nos ayuda la combinación de factores, pero hay indudables focos rojos: la mitad de los indicadores, cinco de diez, son positivos, se trata de crecimiento económico, empleo formal, bienestar, informalidad y diversidad laboral, donde nuestra entidad se ubica en lugares entre el 4 y el 8 a nivel nacional.

En dos indicadores, productividad e inversión extranjera directa, estamos en el rango amarillo del semáforo y ocupamos el lugar 11 y 9 entre las 32 entidades.

Pero hay tres indicadores en los que estamos reprobados: fomento a las exportaciones, estado de derecho y deuda pública, donde la entidad ocupa los lugares 24, 22 y 17 en el listado.

Para pasar de “panzazo” en esta medición, mucho nos ayudó lo mal que se encuentran buena parte de los estados en muchos indicadores. Lo realmente noticioso es que Guanajuato esté compitiendo con entidades de una mayor antigüedad en la carrera industrializadora, como lo es Nuevo León o el propio Distrito Federal, que ocupa la cuarta posición en la suma de indicadores.

Estamos, sin embargo, atados a la falta de crecimiento del país, por eso no parece muy inteligente vanagloriarse de ser el menos malo de los estados, pues las inercias centrífugas y centrípetas no tardarán en contagiarnos.

Mejor esforzarnos en apretar los indicadores que hoy resultan los más flojos, como el del fomento a las exportaciones, donde nos ubicamos en nuestro peor escenario, no obstante tratarse de una entidad que creó desde hace 20 años un organismo dedicado a esa tarea.

O el de estado de derecho, nuestro segundo peor lugar, justo en el terreno en donde se ha decidido invertir una cantidad significativa de recursos con el programa de seguridad Escudo.

La deuda pública es nuestro tercer punto de riesgo y es precisamente aquí donde nuestras cifras se dispararán sobre todo por la fiebre de endeudamiento que recorre a los municipios, la mayor parte de ellos sin claridad en los objetivos de la inversión a la que dedicarán esos recursos.

Por lo pronto, debe quedar claro que las buena cifras de Guanajuato, más allá de los baches que nos frenan, se deben en buena medida a la política de incentivación industrial con recursos públicos que se desarrolló en el sexenio pasado, una estrategia que tiene limitaciones y que no puede proseguir ad infinitum, en parte porque los recursos no son elásticos y también porque ya empiezan a mostrarse contradicciones como la de subsidiar a trasnacionales que crean empleos pésimamente remunerados y con bajas prestaciones.

Habrá que buscar cómo mejorar con más imaginación y con menos gasto de un estado pobre subsidiando a empresas ricas. Por lo pronto, y para no parecer aguafiestas, ¡felicidades a Guanajuato!

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