Arnoldo Cuellar

Justino: “ni moches, ni sobreprecios”

In Botepronto, Zona Franca on mayo 13, 2014 at 3:30 am

Practicamente cinco meses después de una oscura compra, realizada como se ha dicho el viernes 20 de diciembre de 2013, último día hábil de ese año, el municipìo de Salamanca sale a informar, en un comunicado sin firma, que la compra de un terreno para la construcción del Centro Administrativo y de Seguridad Ciudadana, no fue objeto de “moches ni sobreprecios.”

La respuesta a una regidora del PRI y a un dirigente de Movimiento Ciudadano, así como a los medios de comunicación que les han dado voz en torno a  la oscuridad de una compra en la que se sospecha un pago por encima del valor comercial del predio, ha permitido que por primera vez los ciudadanos salmantinos sepan de voz de su administración algunos detalles de la sospechosa operación.

La alcaldía, así en abstracto al no haber un responsable de un boletín elaborado con una sintaxis deplorable, exhibe la realización de dos avalúos de sendos profesionales, uno de ellos ubicado en Salamanca y otro en Irapuato, como respaldo a lo que exhiben como una compra e la que se “generó una economía de 7 millones 294 mil pesos.”

Aclara también, un tanto gratuitamente, su ignorancia sobre las posibles “comisiones” que la operación haya generado entre los socios vendedores, algo desde luego por lo que nadie le ha pedido explicaciones al alcalde o al municipio.

Lo que no se explica es porqué la compra se concretó ante un notario de Celaya, el cual por cierto debió actuar fuera de su jurisdicción; tampoco se aclara porqué no se informó al Cabildo hasta después de más de un mes de la operación y porqué ante la oposición de la fracción priista no se votó la aprobación; tampoco se dice nada sobre la decisión de tratar el tema en una sesión secreta; menos se explica porque se decidió reservar la información de la compra, algo que por cierto nada tiene que ver con el tema de la seguridad.

En cambio, el anónimo redactor se da tiempo para dar lecciones de ética a la regidora priista Alicia Muñoz Olivares y al delegado de Movimiento Ciudadano, Francisco Javier Ramírez, exhortándolos a que dejen de lado motivaciones partidistas y aporten pruebas sobre sus dichos, a fin de no afectar “la honorabilidad de las personas”.

Por cierto, hasta ahora nadie ha dicho nada en torno a la honorabilidad del alcalde, Justino Arriaga Rojas, o cualquiera de sus colaboradores, sino que solamente se ha criticado, en primer lugar, el precio pagado; en segundo, la opacidad; y en tercero, la inexistencia de mecanismos que validen la adquisición, como hubiese sido la integración de un comité de adquisiciones. Es decir, se critica el actuar, no a la persona.

Sin embargo, las ansias pontificadoras no paran allí, sino que después el texto pasa a dar lecciones a los medios para que actúen con “responsabilidad social y ética evitando afectar el honor de las personas al publicar información carente de pruebas por parte de sus fuentes”.

(La ausencia de comas es un obsequio del redactor del comunicado, de quien espero benevolencia para que no vaya a pensar que este leve señalamiento es una tentado “a su honor”).

Por supuesto, el boletín cierra con una profesión de fe en el trabajo que realiza día a día para elevar la calidad de vida de los salmantinos “en base a principios éticos y en total apego a la legalidad y transparencia”. Conmovedor, sin duda.

Habrá que decir, solamente, que harán falta mucho más que este deficiente ejercicio de retórica para que Justino Arriaga despeje las dudas de una operación en la que paso a paso el joven alcalde sembró las dudas que hoy lo persiguen.

Los compromisos con la transparencia hubieran sido excelentes antes y no después de la compra; los exhortos a la ética deberían abarcar también al vendedor del terreno, el directivo de la OEM, Alejandro Herrera quien ha usado los medios bajo sus órdenes para hostigar a los críticos de la operación.

Por lo pronto el alcalde, lejos de querer aclarar las dudas, se apresura a demoler los edificios maltrechos del terreno que compró y que pagó como si le fueran a servir, para apresurar sus planes y enfrentar a los salmantinos a hechos consumados.

Por cierto, entre lo rescatable, el título del boletín de prensa deberá quedar como una lección de lo que no se debe de hacer, para los estudiantes del área de comunicación: “En Salamanca no hay moches ni sobreprecios”, asegura el comunicado a los cuatro vientos, logrando con ello el efecto exactamente contrario a lo que pretende: posicionar el tema, incluso en aquellos medios que no tienen interés alguno en abordarlo. Notable.

 

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