Arnoldo Cuellar

Bárbara, engañada por sus mentiras

In Botepronto, Zona Franca on abril 22, 2014 at 3:40 am

Bárbara Botello nunca dijo al confirmar su viaje, después de que Zona Franca diera a conocer el periplo por Asia y la asignación de 110 mil pesos de viáticos, que iría de vacaciones y que sólo después se integraría a un seminario de acercamiento con empresarios de Taiwán, Corea y Japón.

Tampoco dijo que viajaría con sus hijas, algo a lo que sin duda tiene derecho en esas vacaciones para las cuales tiene dinero de sobra, de acuerdo a su propia afirmación cuando fue sorprendida en aquel inolvidable viaje a Las Vegas en el avión de un empresario leonés.

El problema es el cruce de mensajes y, también, el cruce de objetivos. Nada obliga a la alcaldesa a que en sus merecidísimas vacaciones deba peregrinar en seminarios de atracción comercial.

Nada obliga, tampoco, a las jóvenes hijas de la funcionaria a compartir el poco tiempo de que disponen en la ocupada agenda de su progenitora, con aburridas actividades oficiales.

¿Hay necesidad de confundir a la opinión pública, a la administración que encabeza, a los anfitriones que la atienden y a su propia familia? No debería ser así.

Sin embargo, al elegir la confusión como política de comunicación, a una mentira debe seguirle otra y, así, hasta el infinito.

Presionada por la necesidad de hacer anuncios que justifiquen tanto su viaje como los viáticos, la alcaldesa anunció ayer como una posibilidad real la instalación de una nueva planta de la empresa japonesa Kasai en León.

Kasai, un fabricante de autopartes interiores para las marcas Honda y Nissan, abrió una segunda nave de procesos en León, en julio del año pasado. Bárbara Botello estuvo allí, junto con el secretario de Desarrollo Económico del estado, Héctor López Santillana, cortando los listones.

Una posible nueva inversión de esta empresa no hubiera requerido de un viaje a Japón, menos a Taiwan y a Corea.

Además, el seminario de Proméxico al que asistió la misión comercial encabezada por Botello, tenía como finalidad primordial acercar a empresarios sin relación previa con nuestro país, lo que no es el caso de Kasai.

Finalmente, los delicados protocolos de la atracción de inversión extranjera, tan sofisticados como los de la diplomacia internacional, requieren que los gobiernos que pretenden facilitar inversiones y atraer capitales, guarden la mayor discreción posible hasta que se concreten los detalles.

Es entonces cuando se realizan los anuncios, regularmente a cargo de los ejecutivos de las empresas inversionistas, no pocas veces en compañía de las autoridades locales, empezando por las estatales que, regularmente, son las que realizan las mayores concesiones para amarrar la inversión.

Por si algo faltara, la alcaldesa ya adelantó que la hipotética instalación de una tercera planta de Kasai en León podría ir al parque industrial Las Colinas, el desarrollo que ella misma promueve y que hará posible con la aplicación de recursos públicos por alrededor de 300 millones de pesos.

En caso de ser así, resultaría doblemente cuestionable el que además de desviar recursos que le urgen a la ciudad en muchos frentes para favorecer un negocio privado de los empresarios Oscar Flores y Ricardo Betancourt, la alcaldesa también dedique tiempo (aunque sea de sus vacaciones) y más dinero público, a promocionar el parque privado.

La pregunta, entonces, sería ¿viajaron Bárbara Botello y sus funcionarios del área de economía a tres países asiáticos como representantes de los leoneses o de los inversionistas del parque colinas de León? De ser así, los gastos debieron correr a cuenta de los promotores de ese desarrollo.

Sin embargo, si hubiese sido así, estaría resultando que inversionistas privados pagan las vacaciones de la alcaldesa con sus hijas, algo de lo más inconveniente e incluso lindante con una violación a la ley.

Todas esas confusiones resultan de la ausencia de un plan claro: ¿viaje de promoción o vacaciones? ¿Viaje programado u ocurrencia? ¿Asuntos públicos o privados?

La vieja táctica política de ser opaco ante la sociedad, de confundir, de engañar, parece haberse potenciado con el regreso del PRI, sin que sus actuales practicantes se percaten de que ellos mismos son víctimas de esa primitiva forma de gobernar.

Creen que engañan a todos, pero parece que, por lo pronto, se engañan primero a sí mismos.

Eso es lo trágico del asunto.

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