Arnoldo Cuellar

Videgaray: el PRI, de Guatemala a guatepeor

In Botepronto, Zona Franca on marzo 10, 2014 at 3:21 am

Uno de los mayores enojos de la diputada Erika Arroyo Bello, quien se contó entre las más activas participantes de la asonada que derribó finalmente a Javier Contreras como coordinador de la bancada priista en el Congreso, tuvo que ver con al suerte que corrió su iniciativa para legislar sobre las sociedades de convivencia.

A mediados del año pasado y aprovechando una ausencia por un viaje programado de la legisladora, Contreras acordó con el líder de la bancada panista, Juventino López Ayala, la dictaminación negativa de la iniciativa, que pasó a votarse en el pleno donde fue derrotada por un voto, el de la proponente que no estaba presente.

Para la diputada Arroyo se trató de rudeza innecesaria, pues aunque la fracción panista estuviese en desacuerdo y constituya la mitad del Congreso, la propuesta pudo haber dado lugar a un debate productivo y sentar un precedente si se lograba empatar la votación.

Sin embargo, en ese affaire hubo otro diputado con un papel preponderante, fue precisamente quien heredará la posición de coordinador de los priistas y, por ahora, de presidente de la Junta de Gobierno del Congreso,  el leonés Jorge Videgaray Verdad, quien probablemente es el político tricolor más cercano a las altas jerarquías católicas en el estado.

Videgaray, además, ha mantenido una cercanía histórica con el PAN: fue presidente de la CMIC en el sexenio de Vicente Fox como presidente de la República, con el beneplácito no sólo de su paisano, sino también de la poderosa primera dama, Martha Sahagún.

Recientemente, ocupó la presidencia del Consejo de Sapal, el sistema de agua y saneamiento de León, bajo dos administraciones panistas: la de Vicente Guerrero y la de Ricardo Sheffield Padilla. Ya como diputado sacó adelante una ley de desarrollo económico, que redactó el staff del secretario marquista Héctor López Santillana.

Así que si los diputados priistas creen que están mejorando de las muy probables componendas que llevaba a cabo Javier Contreras con el gobierno de Miguel Márquez y sus diputados, con la llegada de Jorge Videgaray pueden estar pasando de las alianzas por interés a las que se dan por convicción.

La situación muestra de forma transparente la crisis que está pasando este partido desde hace muchos años en Guanajuato. Ante la ocupación del PAN del poder estatal de forma casi totalitaria en los años pasados, resulta muy complicado pensar que los priistas que han sobrevivido e, incluso, han sido exitosos como opositores, lo hayan sido sin el mantenimiento de nexos con sus adversarios.

Como, además, en México la negociación política nunca está por encima de la mesa, los acuerdos entre fuerzas políticas se prestan normalmente a la componenda sórdida, a veces ilegal y casi siempre con beneficios no sólo políticos o institucionales, sino casi siempre personales.

El problema al que se enfrentan los priistas, en una circunstancia en la que el desgaste panista los ha colocado en la tesitura de pensar en recobrar el gobierno estatal, es que prácticamente todos sus cuadros veteranos han entrado, cual más cual menos, en complicidades con aquellos a los que quieren desterrar del poder.

Es decir, el enemigo acecha detrás de todas las puertas.

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