Arnoldo Cuellar

Bárbara sembró vientos y cosechará tempestades

In Botepronto, Zona Franca on noviembre 6, 2013 at 3:35 am

La alcaldesa de León, Bárbara Botello Santibáñez, ha empleado buena parte de su primer año de gobierno en distanciarse del Partido Acción Nacional, se ha esmerado en señalarles sus fallas del pasado y en marginarlos de su toma de decisiones. Les ha espetado en mas de una ocasión: ¡atrás de la raya!

Cuando lo que le rendía frutos era la beligerancia, no dudó en ejercerla hasta el cansancio, incluso por encima de pactos políticos; hoy, cuando necesita trascender con realizaciones, se da cuenta que el camino pasa por conciliar.

Así, la realpolitik se impone y la primera alcaldesa priista del siglo XXI en León requiere del voto de los diputados del PAN para sacar delante el más ambiciosos de sus proyectos de gobierno: la adquisición de una deuda nueva de mil 200 millones de pesos y la renegociación de la deuda que heredó por 900 millones de pesos: poco más de 2 mil 100 millones de pesos que le deben ser autorizados por el Congreso.

El PAN dispone de la mitad de los votos, pero además ejerce una nada oculta influencia sobre el errático diputado priista Guillermo Romo y sobre los tres perredistas. En contrapartida, Botello cuenta con 10 legisladores de su partido; con tres de sus aliados verdes, pese a los altibajos de esa relación; y probablemente con el legislador del Panal.

Una lucha frontal por arrebatar votos, situación podría dejar exhausta a la temperamental alcaldesa y ser totalmente inútil. Más bien, lo que debería buscarse es una negociación política de altos vuelos, donde Bárbara Botello pudiese lograr la anuencia del gobernador Miguel Márquez y de buena parte de la bancada panista, ofreciendo institucionalidad, altura de miras y una agenda no partidista.

Tal situación se aprecia sumamente complicada, por lo menos en estos momentos. En su última oportunidad para portarse institucional, durante la rendición de su primer informe de gobierno, la munícipe sacó a relucir su proverbial rijosidad, hizo del evento una ceremonia retadora y militante y, por si algo faltara, las cosas se le fueron de las manos cuando sus partidarios abuchearon al representante de Márquez.

¿Cuál era el plan de Bárbara Botello, en esos momentos en los que buscaba ponerse al tú por tú con un Miguel Márquez que ya ha mostrado que detrás de su estilo bonachón late una personalidad que no se guarda los agravios ni los olvida?

¿Ya sabía que iba a requerir el aval de sus adversarios políticos para poder realizar un proyecto trascendente de gobierno? ¿De ser así, porque tensar tanto la cuerda?

Probablemente con una actitud morigerada y de colaboración, Bárbara Botello igual hubiera batallado para convencer a los panistas de que la apoyaran a realizar una obra que la podría hacer lucir y preparar el terreno para las elecciones de 2015.

Sin embargo, no ha sido así. La beligerancia ha surgido de forma incontestable del palacio municipal de León y el prudente ha sido Márquez, no así los panistas que se encuentran en pie de guerra contra la administración priista.

En ese contexto, esperar que el debate que se viene en torno a la pertinencia de duplicar la deuda de León, sea ante todo racional, constituye una utopía, dados los antecedentes de la relación entre la administración priista de la ciudad y los poderes estatales, dominados por el PAN.

Pretextos y justificaciones para no apoyar el endeudamiento sobrarán, uno de ellos será el de la “responsabilidad” financiera. Sin embargo, más importante que cualquier otro será un argumento de la política real: el PAN, por más que se encuentre confundido en muchos terrenos, no quiere suicidarse en León.

A %d blogueros les gusta esto: