Arnoldo Cuellar

Irapuato, tierra de nadie

In Botepronto, Zona Franca on agosto 23, 2013 at 4:03 am

Bastaron unos cuantos conflictos menores para revelar en su cruda verdad la falta de pericia política del alcalde panista de Irapuato, Sixto Zetina Soto.

Todo parece indicar que su ausencia durante la crisis de las inundaciones de Irapuato fue clave para que no se ahondaran los problemas.

Todo indica que Sixto es mejor político a miles de kilómetros de distancia que cuando se encuentra presente en Irapuato.

Bastaron unas pocas camionetas de Japami acarreando peroles de comida a la fiesta de su funcionario favorito, para que se desnudara en toda su crudeza la crisis larvada en el Ayuntamiento de Irapuato.

Cuatro regidores panistas del grupo perteneciente a Lorena Alfaro y Ricardo Ortiz, sin el cual Sixto nunca hubiera sido candidato, decidieron poner un alto a los desplantes del temperamental alcalde y se unieron a una petición de las fracciones opositoras para demandar la renuncia de Alejandro Badia, con el pretexto de sus abusos administrativos del fin de semana pasado.

En realidad el fondo es otro y es doble: los panistas freseros andan en pie de guerra por la incipiente intención de Zetina de impulsar un crecimiento político de su amigo chihuahuense, que en un momento dado pudiera quitar opciones a los cuadros locales.

Y quizás la manzana de la discordia ni siquiera sea la candidatura a la alcaldía, complicada por donde se le vea para alguien que ya dividió a la mitad de la miitancia panista, la que hasta ahora le era fiel a Sixto; pero hasta la posibilidad de que Badia busque una diputación despierta resquemores.

Para los priistas la oportunidad se muestra inmejorable para hacer morder el polvo a un munícipe que nunca buscó los acuerdos y que trató de chamaquearlos mediante el expediente de comprar la voluntad del ex candidato a alcalde de ese partido, Jesús Félix Servín.

Los otros opositores pescan en el río revuelto, que hasta hace poco controlaban Sixto y Badia, pero que ahora se presta para el regateo.

Así, un alcalde inexperto y sobrado, que se puso a hacer grilla barata antes que intentar elaborar política, tiene sumido al PAN en una crisis en su mayor bastión estatal, que viene a echar por tierra las intenciones de capitalizar las desventuras de la alcaldesa priista de León, Bárbara Botello.

Y, en medio de esta enredada comedia, surgen  preguntas. Una: ¿dónde esta el presidente del PAN, Gerardo Trujillo? Otra: ¿hay secretario de gobierno en Guanajuato? Y la más importante: ¿seguirá el gobierno rechazando la propuesta de una mesa de diálogo entre las fuerzas políticas de Guanajuato?

Porque todo indica que la política en el estado se desliza en un tobogán.

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