Arnoldo Cuellar

Botello: la venganza desde el gobierno

In Botepronto, Zona Franca on agosto 14, 2013 at 3:27 am

La decisión, a todas luces atrabiliaria e injustificada, de clausurar el despacho  profesional de la ex funcionaria panista Mayra Enríquez Vanderkam, por parte de la administración priista de Bárbara Botello, resulta enormemente preocupante, sobre todo por el tinte de venganza que se adivina.

¿Es en verdad una de las prioridades de la administración clausurar un tranquilo despacho de abogados, por asuntos de reglamentación y de uso de suelo?

¿No sería mejor empezar a poner orden en el espinoso tema de los antros y los bares abiertos por todos los rincones de la ciudad, la mayor parte de ellos carentes de los permisos correspondientes, como lo ha señalado el propio titular de desarrollo urbano?

La ciudad enfrenta un problema de inseguridad y muchos de los hechos delictivos de alto impacto a lo largo de los últimos meses han ocurrido en sitios de ese tipo: el bar de micheladas de la Arbide, donde mataron a tres personas hace unos días; o el bar donde ejecutaron al hijo de un ex funcionario de seguridad estatal, en febrero pasado, parecen una muestra.

¿Tendrán ese tipo de lugares sus permisos en regla? ¿O, simplemente, resulta más complicado tratar de imponer la ley en esos territorios que hacerlo en contra de una civilizada abogada de la oposición?

Hace algunas semanas, un destacado editor de diarios en la ciudad de León le escribió un artículo con dedicatoria a Bárbara Botello, señalándole la inconveniencia de utilizar el poder para realizar ajustes de cuentas personales.

La vieja conseja de Aguilar y Maya de que el gobernante puede tener enemigos, pero no puede ser enemigo de nadie, fue utilizada por el influyente periodista Enrique Gómez Orozco, para conminar a Bárbara Botello a la mesura, tras haber tenido una racha de actitudes agresivas contra liderazgos empresariales y sociales de la ciudad.

Al parecer, el consejo no hizo efecto y hoy, cuando la administración de Botello se ve arrinconada por las críticas derivadas del auge de la inseguridad y de su falta de decisiones en ese y otros terrenos, la respuesta parece ser, de nueva cuenta, una política de ataques en contra de sus críticos, utilizando los instrumentos del poder.

A menos de un año de haber asumido el cargo, la alcaldesa Bárbara Botello está mostrando realmente un equipamiento muy escaso, tanto de conocimientos como de decisión y de templanza para afrontar los graves retos de la ciudad.

Lo más lamentable es que en su entorno, hombres y mujeres capaces se replieguen y le permitan cometer errores graves, sólo por la cobardía de no hacerle ver que se equivoca.

De seguir las cosas como van, no sólo José Ángel Córdova, un potencial candidato que podría hibridar votos de todos los colores políticos, sino hasta Dios Padre tendría complicada la posibilidad de repetir en la alcaldía por el PRI.

Eso, sin embargo, no resultaría lo más preocupante, pues a fin de cuentas se trataría de una justa sanción democrática a un mal gobierno. En cambio , lo que puede ser verdaderamente trágico es que un gobierno sectario y acorralado conduzca a la sociedad de León por caminos de confrontación y retroceso que le hagan perder un tiempo valioso e irrecuperable.

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