Arnoldo Cuellar

Seguridad: los acuerdos pendientes de Miguel Márquez y Bárbara Botello

In Botepronto, Zona Franca on abril 15, 2013 at 4:06 am

El municipio de León, el de mayor tamaño y complejidad del estado, que además acaba de vivir una transición partidista en su gobierno, enfrenta la circunstancia inédita de estar obligado a depurar a la tercera parte de su fuerza de tarea policial.

Esa circunstancia, compleja como la que más, debería estar enfrentándose en base a una coordinación de esfuerzos de autoridades locales, estatales y federales, pues no puede exponerse a una población de más de un millón de habitantes a riesgos adicionales a los que ya de por sí implica una cirugía mayor al cuerpo policial.

No parece ser así. La circunstancia partidista ha impuesto su lógica y se aprecia un diálogo de sordos en los niveles municipal y estatal. La alcaldesa Bárbara Botello ha dicho que pedirá ayuda federal, en base a su pertenencia al PRI, pero hasta ahora eso sólo ha servido para agudizar la descoordinación.

Si bien los exámenes de control de confianza se realizaron en un centro estatal, lo que hizo que fueran rechazados en un primer momento por funcionarios municipales como el secretario del Ayuntamiento, Martín Ortiz, la normatividad vigente los ha obligado a acatarlos bajo riesgo de recibir sanciones financieras y hasta disciplinarias.

Por lo pronto, ha causado extrañeza en las esferas estatales que la decisión tomada por la administración leonesa haya sido la de iniciar los despidos por los elementos que muestran la menor conflictividad, los que fueron reprobados en el examen por pecados veniales, corrupción en pequeña escala o fallas disciplinarias.

Esa situación ha hecho que se cree un clima de hostilidad al interior de la corporación, al mismo tiempo que coloca ante el ojo de los medios la circunstancia de policías de trayectorias razonablemente honestas, que viven al día con la precariedad de su bajo salario y que, por si algo faltara, han sido liquidados con cantidades irrisorias.

En cambio, un volumen importante de elementos que han participado en actividades delictivas con mayor sistematicidad, que incluso encabezan o protegen bandas de ladrones de negocios y de casas, ha sido dejado para una segunda etapa de despidos.

Con la decisión de posponer la parte más delicada de la operación de limpieza, el gobierno de Bárbara Botello les ha dado a los policías de peor historial la oportunidad de ser beneficiarios de la inconformidad de los primeros cesados, además de que esta segunda parte del recorte encontrará a la corporación en un estado de mayor debilidad.

Aquí es donde la comunicación entre el gobierno estatal y el municipal se ha convertido en un auténtico teléfono descompuesto. Además, por si algo faltara, la relación que presume la alcaldesa Botello con la secretaría de Gobernación probablemente no sea mejor que la del propio gobernador Miguel Márquez, quien por simple lógica institucional está en contacto continúo con el encargado de la política interior del país.

Así, en vez de que los tres niveles compartan información y acuerden estrategias y colaboración, encontramos una competencia de vanidades y una pugna por reflectores políticos que está logrando exactamente lo contrario de lo que persigue.

En esta comedia de equivocaciones, el único perdedor, como ya es costumbre, es el ciudadano común, quien nunca otorgó su voto para que se diera una guerra de trincheras entre los políticos, con el pretexto de la pluralidad.

La nave, sin embargo, todavía puede ser enderezada. Lo exige la circunstancia que se viene presentando en los últimos meses ante  el incremento de las cifras delictivas que padece León, incluyendo una cauda de crímenes de alto impacto y el preocupante fenómeno de los asesinatos de mujeres.

Esta batalla nadie le está ganando, salvo el temor y la preocupación social. Todos los políticos parecen afectados por la incompetencia para atender el auge delictivo por lo que, si no es por vocación, por lo menos en defensa de su propia imagen y su futuro es que deberían unir esfuerzos, trabajar sin dobles discursos y atacar un problema que, aisladamente, los rebasa a cada uno de ellos sin remedio.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

@arnoldocuellaro

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