Arnoldo Cuellar

Licitaciones: mucho dinero, poca imaginación

In Botepronto, Zona Franca on marzo 12, 2013 at 4:03 am

El discurso de transparencia del gobierno de Miguel Marquez tiene más salidas que un cerco viejo.

Cuando salió sobrando dar información para asignar de manera directa un contrato de 2 mil 700 millones de pesos, en el caso del proyecto Escudo, se pretextaron cuestiones de seguridad a fin de evitar los incómodos rigores de la transparencia.

Ahora que se ha iniciado un proceso de licitación para asignar el “Servicio Integral de Adquisición, Abasto, Almacenamiento, Distribución, Administración y Dispensación de Medicamentos y Material de Curación”, del Seguro Popular a una empresa privada, en una megacompra de 4 mil 200 millones de pesos, se aducen razones de transparencia para justificarlo.

Sin embargo, no se ha explicado con suficiencia porque el Instituto de Salud Pública del Estado de Guanajuato, el organismo que maneja los programas donde concurren presupuestos federales y estatales de salud, ha decidido retirarle al ISSEG la concesion para administrar por lo menos la mitad de ese suministro, como se manejó los últimos dos años.

Las preguntas son: ¿falló el ISSEG? ¿Hay desabasto de medicamentos? ¿Será más barato y eficiente el proveedor privado?

Tal y como lo ha dicho el secretario de Salud titular a la vez del ISAPEG, Ignacio Ortiz Aldana, se trata de ofrecer transparencia en la adquisición de medicamentos y que ningún funcionario de dependencia estatal alguna realice compras de medicamentos. Cuando se le pregunta más allá, responde “yo acabo de llegar, no se del pasado”.

Se induce entonces que los escándalos de corrupción detectados en la Secretaría de Salud en el año 2011 y en el ISSEG en el 2012, son razones suficientes para privatizar por completo no el abasto, que ese siempre proviene de laboratorios privados, sino la logística cotidiana para hacerlo llegar a las unidades de atención del Seguro Popular, conformando con ello un contrato de una magnitud que deja pequeños al proyecto Escudo y a Guanajuato Iluminado.

Parece algo así como tirar al niño junto con el agua de la bañera. Al retirarle el contrato al ISSEG, un organismo cuya comercialización de bienes y servicios fortalece el fondo de pensiones de los trabajadores del servicio público estatal, se perjudica la salud financiera de esa institución y se favorece a un gran monopolio privado, justo en el momento que a nivel nacional las decisiones gubernamentales van en sentido contrario.

Por si algo faltara, la medida privatizadora implica el traspaso de casi 600 empleos del gobierno, para ser absorbidos por el contratista que gane la licitación, seguramente a un menor costo. Nada se sabe sobre quién asumirá el pasivo laboral.

Una decisión con consecuencias de tal magnitud, hubiera ameritado explicaciones públicas de una administración que ha hecho de la transparencia su principal bandera.

No fue así, la licitación apareció en portales del gobierno de manera discreta y junto con docenas de otras publicaciones. Ningún medio de comunicación le prestó atención no obstante estar publicado desde el 28 de enero de 2013. Esa, desde luego, es una falta de atención y profesionalismo en la que nos incluímos.

Fue necesario que surgieran inconformidades con uno de los participantes, involucrado en quejas a nivel federal y en otras entidades del país, para que reparáramos en una licitación que resulta relevante por el monto y por el tema sustantivo que aborda.

Cabe señalar que, para todos los efectos, la transparencia es un valor activo y no pasivo. No se puede tener voluntad de claridad sólo como respuesta a preguntas y no en forma general. La casa de cristal en la que ofreció vivir Miguel Márquez como gobernador, sobre todo para distanciarse de su antecesor, parece demasiado elástica: es imponente como bandera, pero demasiado escurridiza cuando se llega a los temas importantes.

Es, simplemente, la ley del embudo: la boca ancha se encuentra en el discurso, la angosta en la práctica. No resulta ninguna innovación y más bien parece una coartada.

Y lo peor, quizá, es que con esas actitudes el gobierno de Miguel Márquez exhibe el más preocupante de sus fallos: la falta de imaginación.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

@arnoldocuellaro

  1. El secretario de salud no quiere tocar nada de lo anterior porque pejudicarìa al dr. hector martìnez anterior director general de servicios de salud y principal implicado, porque es primo de martha martìnez de oliva ¡¡¡¡¡¡ por eso cuando llegò hector jaime ramìrez barba a salud dclarò que no lo iba a renunciar, pues claro era de la familia feliz en el poder.

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