Arnoldo Cuellar

Guanajuato: gobierno contra ciudadanos

In Botepronto, Zona Franca on febrero 8, 2013 at 3:25 am

Parecía imposible, pero está ocurriendo: los ciudadanos de Guanajuato capital empiezan a extrañar el caótico gobierno del ex alcalde Nicéforo Guerrero, ante la decepción en la que los ha sumido el actual edil, Luis Gutiérrez Márquez, en quien muchos sectores cifraron las más amplias expectativas.

El munícipe,  un constructor exitoso que había incursionado con éxito en la administración pública hace por lo menos dos décadas, llegó con una gran credibilidad. La combinación de experiencia pública y dinamismo privado parecían hacer de Gutiérrez Márquez el candidato ideal para sacar al municipio capitalino del marasmo en que lo sumió la última administración del PRI.

Después de los continuos enfrentamientos a los que sometió a la ciudad el académico Nicéforo Guerrero, hoy de regreso en la administración federal como oficial mayor de la secretaría del Trabajo, la afabilidad y bonhomía de Luis Gutiérrez parecían que ni mandadas hacer para lograr una reconciliación entre la comunidad capitalina.

No ha sido así, el alcalde priista, a quien quizá la oportunidad de dirigir los destinos de la ciudad que lo acogió desde que era estudiante le llegó demasiado tarde, ha evadido la responsabilidad de gobierno para delegarla en sus colaboradores, muchos conocidos por una vocación de rapiña pública, así como en los regidores que le son afines.

Particularmente preocupante es la influencia que ha adquirido la regidora Rosa Amelia García Arredondo, llegada al cargo en la planilla del PRD, pero sin ninguna filiación ideológica más allá de la defensa de sus intereses personales.

García Arredondo, una experta en urbanismo que ha sido la consultora de por lo menos tres proyectos de desarrollo depredadores del patrimonio natural y arquitectónico de Guanajuato, los de los empresarios Alejandro Marchoccio y Rubén Rodríguez Nieto, así como el del líder de colonos Gregorio Bustamante, prácticamente se ha apoderado de la política urbanística de la ciudad al convencer a Luis Gutiérrez para que desaparezca el Instituto Municipal de Planeación y lo convierta en una dirección a modo para sus fines.

La también arquitecta se ha caracterizado por su oposición a los últimos documentos de ordenamiento de la ciudad. Ella fue la mano atrás de la demanda que presentó Rodríguez Nieto hace algunos años para reclamar la vigencia de un Plan de Desarrollo Urbano que luego de ser aprobado por el ayuntamiento fue derogado por una grave inconformidad ciudadana, a mediados de la década pasada.

Ahora, después de la  ardua elaboración de un Plan de Ordenamiento Territorial, supervisado por la UNAM y realizado tras las manifestaciones en contra de la urbanización de las faldas de La Bufa, proyecto tambien asesorado por García Arredondo, pareciera que se persigue otra vez nulificar el documento tras la desaparición del Implan como organismo autónomo.

Cabe decir que ni siquiera Niceforo Guerrero llegó tan lejos. Incluso, tras la intentona de esa administración para madrugar la autorización de cambio de uso de suelo en el predio Rancho la Bufa, propiedad de Alejandro Marchoccio, la protesta ciudadana que se desató fue canalizada por el propio Guerrero a la elaboración del nuevo POT con el aval de la UNAM.

Jalonada por intereses inmobiliarios tan mezquinos como audaces, la ciudad de Guanajuato ve como sus principales amenazas provienen de quienes fueron votados para preservar el orden y la belleza única de este lugar.

Resultará trágico que Luis Gutiérrez, un profesionista y político comprometido con la majestuosidad de la capital del estado quien incluso fue director estatal de turismo en los albores de su carrera, vaya a sellar su desempeño como hombre público como el validador de uno de los mayores y más peligrosos embates contra la integridad de una ciudad que es patrimonio de México y del mundo.

De verdad, ¿así quiere Guicho que lo recordemos? Porque de Rosa Amelia nadie se va a acordar el día de mañana.

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