Arnoldo Cuellar

PAN: la crisis de iniciativa

In Botepronto, Zona Franca on enero 21, 2013 at 3:22 am

Si algo quedó claro, en medio de un gran número de asuntos confusos y otros en proceso, en el consejo nacional del PAN este fin de semana, es que la crisis en que se encuentran sumido este partido ha producido, sobre todo, una pérdida de la brújula política que era característica de este partido.

El debate sobre la pertinencia de su participación en el Pacto por México, propuesto por Enrique Peña Nieto, dibuja nítidamente la confusión panista.

La respuesta de la actual dirigencia, encabezada por Gustavo Madero Muñoz y donde forman de manera destacada los guanajuatenses Juan Manuel Oliva y Luis Alberto Villarreal, de que el pacto peñista hace prevalecer la agenda del PAN, es por lo menos simplista.

En efecto, en los gobiernos contemporáneos las agendas entre la izquierda y la derecha ya no difieren prácticamente en nada, menos aún entre la derecha y el centro. Poco importa quién impulsó una agenda, sino quien tiene el gobierno y logra apoyos para su propuesta.

Hablar de que el gobierno priista de Peña Nieto impulsa la agenda del PAN y la llevará a la práctica, le dará muy pocos puntos a este partido, pues lo único que se pone en evidencia es que son mejores los tricolores como gobierno y los blanquiazules como oposición: mientras aquellos lograron obstaculizar la iniciativa política de estos cuando fueron gobierno, la apuesta contraria funcionó sin contratiempos.

Al ser el participante más entusiasta del acuerdo de gobernabilidad logrado por el nuevo presidente priista, el PAN se hará parte de los logros y de los fracasos de su administración, sólo que con el inconveniente de que los reconocimientos no serán repartidos a partes iguales, pero muy probablemente los reproches, sí.

¿Cuál debe ser la apuesta, entonces? ¿la oposición a ultranza?

Desde luego que no, pero desde el momento en que el PAN no fue un convocante, sino un convocado a dicho pacto y cuenta en él lo mismo que los otros partidos, no obstante que mantiene la mayor presencia unitaria en las Cámaras, la iniciativa política de ninguna manera está de su lado.

Tampoco vale mucho hablar de que es su agenda la que constituye el eje toral de las reformas pues, antes que de ellos, la idea de modernización del país por la vía neoliberal lo fue de la tecnocracia salinista, hoy nuevamente presente en el resurgimiento priista.

En síntesis, la corriente panista dominante en la dirigencia del partido y por lo menos en la Cámara de Diputados, se asume como el viejo PAN de fines de los años 80 del siglo pasado: un obrero de tarea del PRI gobernante, lo que inevitablemente lo alejará de la posibilidad de ser un retador real en la lucha por el poder.

Por si algo faltara, la misma confusión panista se pone en evidencia con el tema de los casinos, donde los panistas formaron una comisión que no es tanto de investigación o aclaración, como de deslinde.

De apegarse a aspectos formales, la comisión no encontrará a ningún panista dueño de casinos, salvo quizá al salmantino Guillermo Santillán, pues Ricardo Villarreal hace tiempo que dejó de formar parte del consejo de administración de grupo Win, donde cedió acciones y presidencia a su primo Víctor Adrián Anguiano Villarreal.

Los panistas manejaron en las conclusiones de su reunión que en las acusaciones en contra de algunos de sus militantes relacionados con el tema de los casinos, podrían estar involucrados otros partidos y, sobre todo el gobierno.

La percepción peca de una gran ingenuidad. Por supuesto que el nuevo gobierno priista está al tanto de la circunstancia del juego en el país, pues ahora están en el tablero de control gubernamental y los primeros en informar serán los dueños de las concesiones, quienes hoy están gritando ¡a rey muerto, rey puesto!

Lo que no se entiende es que por una parte la dirigencia del PAN pretenda denunciar que hay maniobras oficiales en su contra, mientras que por la otra se encuentra participando con el mayor de los entusiasmos en la política de concertación igualmente oficial. ¿O es que acaso no se agregó una tregua en las cláusulas del pacto por México?

Lo que por lo pronto resalta es que un partido de la tradición y la consistencia ideológica del PAN, valores que le volvieron un pilar del sistema político mexicano y de su evolución democrática, no sólo perdió la presidencia de la República tras un ejercicio de 12 años, sino que también se encuentra sumido en una crisis de orientación que puede traerle efectos aún más perniciosos hacia el futuro.

Esa circunstancia, a no dudar, tendrá efectos en un lugar como Guanajuato, uno de los pocos espacios refrendados por Acción Nacional en la pasada elección. Ya veremos como se refleja aquí la crisis.

 

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