Arnoldo Cuellar

Bárbara o la ausencia de plan

In Botepronto, Zona Franca on enero 18, 2013 at 3:22 am

En materia de creatividad para la gobernanza muy poco es lo que ha ocurrido en el municipio de León en los primeros cien días de la nueva administración priista. Si bien es poco tiempo, los signos no parecen alentadores.

La alcaldesa Bárbara Botello ha tenido su primer y más grande reto en el renglón de la seguridad pública, tan descuidada por sus antecesores que sin duda constituyó uno de los factores relevantes del desánimo ciudadano con los gobiernos panistas y, por ende, de la histórica victoria de la priista.

Aún subsisten bardas pintadas en algunas zonas periféricas de la ciudad, donde Botello prometía “seguridad para tu colonia”. Sin embargo, la policía ha sido uno de sus dolores de cabeza al no contar con alguien proveniente de su entorno cercano para asumir esa responsabilidad.

Ante la carencia de un elemento de confianza, pero también de imaginación para encontrarlo, Botello se apoyó en cuadros provenientes de las administraciones panistas: su secretario de seguridad es el general Miguel Pizarro, ocupante de ese cargo con Juan Manuel Oliva; y Francisco Javier Aguilera, ante el tropiezo de Francisco López, ocupó la  dirección de policía luego de haber ingresado como responsable de verificación normativa.

Esos movimientos no han servido de mucho para frenar la ola de delincuencia que padece León, la cual se ceba sobre todo en afectaciones patrimoniales a lo largo y ancho de la ciudad. En materia de seguridad pública, el cambio de administración y el relevo del PAN por el PRI no han traído nada nuevo.

En cambio, el gobierno priista fue muy eficiente en el tema recaudatorio al lograr acuerdos en el Congreso de todas las fuerzas, salvo el PAN, para instrumentar un alza porcentual en las contribuciones por predial, como mecanismo para coaccionar la actualización de valores en las fincas de la ciudad.

Si bien se trata de un acierto administrativo que permitirá incrementar la recaudación del municipio y propiciar una mejora en las participaciones federales que incentivan el esfuerzo recaudatorio, la medida traerá una erosión en las expectativas ciudadanas sobre el gobierno barbarista, algo que resulta inevitable cuando se suben impuestos.

Esa circunstancia podría paliarse con medidas audaces de gobierno y con la devolución del incremento recaudatorio en servicios necesarios, algo que todavía no se aprecia por la carencia de una propuesta concreta de plan de gobierno.

Por lo pronto, la alcaldesa goza de un idilio con la prensa y con los principales factores de la opinión pública, del que se ha aprovechado con creces: las fotos con jugadores del club León, cada vez que hay oportunidad; con empresarios; con políticos nacionales; y en actos festivos, están a la orden del día. Además, se han exprimido con eficacia los señalamientos mediáticos a la administración panista que les precedió, sin que el ruido haya producido ningún efecto legal.

Todo ello podría quedar rebasado muy pronto ante ocurrencias sin destino como las que se evidencian en el inminente viaje a China de la funcionaria, bajo el pretexto de buscar inversiones; que podría ser seguido de otro periplo por España.

Independientemente de quienes hayan sido los promotores de esta política internacionalista, la alcaldesa debería recordar que fue una de las mayores críticas de la vocación turística de Juan Manuel Oliva, haciendo señalamientos al respecto desde la tribuna del Congreso, cuando fue diputada local.

Un poco de tacto tampoco vendría mal. La incursión a China se antoja sumamente inoportuna al anunciarse justo en los días que el sector empresarial de la ciudad lleva a cabo una cruzada contra el establecimiento de Dragon Mart, el complejo comercial donde coinvierten chinos y mexicanos en Cancún.

Por lo demás, en el municipio se habla de ofrecer a las empresas orientales un polígono en Las Joyas, donde se haría un parque industrial con inversión china. Empero, nada se dice de a quién correspondería la edificación de la infraestructura necesaria para el polígono, pues el municipio no dispone de reservas para hacer frente a un gasto de esa magnitud.

Quizá ni siquiera importe y todo se reduzca solamente a una cuestión de marketing político y de exhibicionismo internacional, con la equivocada idea de que ese tipo de estrategias pueden abonarle a Bárbara Botello para construir una personalidad pública que le permita aspirar a otros puestos.

Sin embargo, si la alcaldesa y sus colaboradores no se plantean en serio la cuestión de hacer un gobierno eficaz, enfocado y de resultados, no habrá propaganda, por glamorosa que sea, que les permita mantener el favor de los ciudadanos leoneses, quienes tardaron mucho en hartarse de los panistas pero que no serán tan pacientes con quienes arribaron al poder por esa causa.

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