Arnoldo Cuellar

Transparencia, legalidad, rendición de cuentas: de los dichos a los hechos

In Botepronto, Zona Franca on septiembre 1, 2012 at 8:07 am

Un gobierno que inicia se siente obligado a elevar el nivel de las expectativas ciudadanas hacia su desempeño, sobre todo para contrastarse con sus antecesores. A menudo, lo único que se consigue es acelerar el inevitable momento de la decepción.

Sería más congruente vender menos espejos y acelerar los cambios que son posibles.

Es el caso de la administración que encabezará el panista Miguel Márquez Márquez, donde sus primeros anuncios ofrecen realizar un gobierno cuyas principales y más sólidas características sea la honestidad, el apego estricto a la ley y la absoluta transparencia hacia la sociedad.

En vista de que falta un mes para que tome posesión y luego algunos otros más para que logre adecuar las estructuras gubernamentales, se abrirá un compás de espera para saber si los ofrecimientos actuales se convierten en felices realidades o si otras prioridades los dejan en otros de los tantos temas pospuestos para los que siempre hay justificaciones.

Hay, sin embargo, posibilidades concretas y cercanas para conocer en los hechos que tan real es la voluntad de Márquez con la legalidad y la congruencia en el quehacer público. Veámos una de ellas.

Para cualquier observador político resulta claro que el gobernador electo ya está ejerciendo una importante influencia en las decisiones del gobierno saliente, que encabeza interinamente Héctor López Santillana. Para muestran están allí la cauda de despidos que se han suscitado en los últimos días, en dependencias como Desarrollo Agropecuario, Salud, Obra Pública, entre otras.

No parece tener mucho caso que secretarios que ya se van estén haciendo limpias si no es por pedido del equipo de transición, que quiere evitarse la molestia de empezar sus funciones con la guadaña desenfundada.

Y si en alguna área del gobierno Márquez tiene particular ascendiente, es en la Secretaría de la Gestión Pública, donde su actual titular fue subsecretario con el propio Márquez: Gilberto Enríquez  Sánchez. Además, se sabe que el contable leonés ocupará la subsecretaría de Finanzas, a partir del próximo 26 de septiembre, dada la confianza que le tiene el próximo gobernador.

Esa conexión es, precisamente, la que hace pensar que Márquez no está ajeno al hecho de que Enríquez Sánchez haya decidido concluir con una exoneración la investigación sobre la descarada participación del secretario de Educación, Alberto Diosdado, a través del subsecretario Agustín Casillas, a favor del PAN en la pasada campaña electoral.

Las acciones de Diosdado están ampliamente documentadas, como la presencia de decenas de funcionarios, usando vehículos propiedad de la secretaría, en los foros de educación organizados por Agustín Casillas. (http://www.zonafranca.mx/en-vehiculos-oficiales-inspectores-escolares-acuden-a-foro-educativo-de-miguel-marquez/).

La organización de los foros, se llevó a cabo  mediante la estructura jerárquica de la SEG, como se muestra en una cadena de correos electrónicos donde el pivote es Casillas, sería difícil que sus subordinados pudieran desestimar sus indicaciones. (http://www.zonafranca.mx/construye-yunque-estructura-electoral-en-la-seg/).

Sin embargo, todos estos elementos fueron desestimados como prueba por la Gestión Pública, según anunció el director jurídico de la dependencia, J. Guadalupe Vázquez Mata, quien sólo encontró responsabilidad de los inspectores y supervisores que acudieron a los foros en autos oficiales, pero no de quienes los convocaron. (http://www.zonafranca.mx/exhoneran-a-subsecretario-de-educacion-acusado-de-usar-recursos-publicos-en-campana-de-marquez-marquez/).

De acuerdo a estas señales y sabiendo el ascendiente de Márquez sobre Enríquez y el grado de injerencia que ya tiene en las decisiones de la administración que termina, resulta inevitable pensar que el compromiso con la transparencia, la rendición de cuentas y el respeto a la ley no pasan de ser meros distractores propagandísticos, sobre todo cuando evidencian actos en favor del propio mandatario electo.

De acuerdo a lo visto con el caso de la SEG, donde otra vez, como suele ocurrir en este país, el hilo se rompió por lo más delgado y se castigó a subordinados por lo que fue planeado por altos jefes, lo más probable es que la pomposa Secretaría de la Transparencia y la Rendición de Cuentas termine, otra vez, encarcelando a carteros y mandaderos y perdonando a los peces gordos.

Lo de siempre.

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