Arnoldo Cuellar

Miguel Márquez: primeros cambios

In Botepronto, Zona Franca on agosto 31, 2012 at 4:06 am

El gobernador electo, Miguel Márquez Márquez, acompañado significativamente del mandatario saliente, Héctor López Santillana, anunció ayer las modificaciones que sufrirá la administración pública a partir del arranque del nuevo gobierno, el próximo 26 de septiembre.

Los cambios y adecuaciones de las diversas leyes que regulan las estructuras y desempeños gubernamentales, ingresaron a la Legislatura que concluye en un afán de ahorro de tiempo, además de aprovechar la holgura que mantiene el PAN en ella y de la que no dispondrá en la siguiente Cámara.

Sin embargo, en los anuncios realizados por Márquez Márquez, desconociendo aún el detalle de las reformas legales y en una primera apreciación, no se perciben cambios de gran calado.

Modificar el nombre de la dependencia que fiscaliza el gasto público no servirá de mucho. Si alguien sabe de eso es el propio mandatario electo, quien ya vio como el paso de la Secretaría de la Contraloría al de Secretaría de la Gestión, no fue trascedente. Tan no lo fue que ahora hay que volver a modificarla.

Instrumentar desde el propio ejecutivo una secretaría de Transparencia y Rendición de Cuentas, no parece lo más efectivo, pues la esencia de la democracia, tal como se ha instrumentado en el mundo occidental, se fundamenta en el equilibrio de poderes y el control del poder por el poder.

Originalmente la rendición de cuentas fue entregada al Poder Legislativo y no sirvió de nada mientras dicho poder fue un simple lacayo del Ejecutivo. Posteriormente se autonomizo en el Órgano Superior de Fiscalización, que bajo su actual titular ha sido un verdadero cero a la izquierda.

Si el titular de Transparencia como dependencia del Ejecutivo es nombrado por el propio gobernador, así sea un ciudadano probo, apartidista y con calidad moral, de cualquier manera estará atado de manos.

Tal y como se presenta, el cambio de nombre de la vieja Contraloría no parece más que un guiño propagandístico, similar al que realizara el ex presidente Miguel de la Madrid cuando creó esa dependencia a nivel federal y obligó a su imitación por todos los estados, con el resultado de que la administración pública no fue más honesta con la Contraloría que sin ella.

En lo que hace al resto de las modificaciones anunciadas, no parecen ser sino meros transvases de responsabilidades que no hablan de ninguna reorientación fundamental en las políticas públicas que maneja el estado.

Las áreas menores que pierde la Secretaría de Educación para pasar a la de Desarrollo Económico han sido intrascendentes en la primera y lo seguirán siendo en la segunda.

La desaparición de la Coordinación de Políticas Públicas para adscribirla a la Secretaría de Finanzas, en una parte; y al Iplaneg, en otra, no hace sino oficializar el desmantelamiento que esa instancia sufrió bajo la gestión de Luis Quiroz Echegaray, uno de los funcionarios más inútiles del gobierno que está por terminar.

Quizá uno de los cambios que pueden tener mayor relevancia es el operado en el área de seguridad, donde se desparece la estorbosa instancia que fue el Secretariado Técnico del Consejo Estatal de Seguridad, para fortalecer a la Secretaría de Seguridad y darle injerencia a la Secretaría de Gobierno en la certificación del control de confianza de los cuerpos policiacos.

Podemos inferir, en síntesis, que los anuncios que motivaron la presencia de dos gobernadores ante los medios estatales el día de ayer, no fue más que un intento de llenar el largo vacío que existe entre la elección y la toma de posesión, además de ofrecer la posibilidad de ganar algo de tiempo para frenar las presiones sobre la decisión del gabinete.

Por cierto, en el ambiente de esa rueda de prensa latía la presencia del tercer gobernador que tiene Guanajuato, el que goza de licencia, Juan Manuel Oliva, pues varias de las amputaciones que sufrirá el nuevo gobierno tienen que ver con chipotes burocráticos creados en la administración olivista, sin mayor proyecto que la dedicatoria personal.

Aunque no se planeó así, porque los cambios legislativos propuestos seguramente tienen varias semanas preparándose, no podemos obviar que este posicionamiento de Márquez Márquez ocurre justo cuando Oliva decidió reaparecer en el estado con pronunciamientos inevitablemente políticos.

Y así, casi sin querer, en este pulso de personalidades en el que se ha convertido la sucesión entre panistas en Guanajuato, Márquez pareciera estar dando una respuesta que se aleja mucho de la del discípulo al maestro y esa es, quién lo dijera: “Oliva, contigo ya no vamos.”

arnoldocuellar@zonafranca.mx

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Twitter: Arnoldo60

  1. porque sera que se teme hacer cambios de fondo en los gobiernos,porque no hacer algo con vision a futuro,creo que el egoismo es mucho mas fuerte que los valores que se traen de familia ya que son muy pocos que renuncian a ellos al llegar a un puesto de gobierno,no quiero decir que todos sean asi pero como cambia la gente.

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