Arnoldo Cuellar

Nuevos síntomas de debacle en el PAN

In Análisis Político, sinembargo.mx, Zona Franca on abril 27, 2012 at 5:25 am

A Josefina Vázquez Mota no sólo le fallan los satélites y la alcanza Andrés Manuel López Obrador, sino que también allí donde se supone que estarían sus fortalezas empiezan a ocurrirle pequeñas catástrofes, que contribuyen a la sensación general de que su aventura presidencial va directo a un fracaso estrepitoso.

Esta semana, el equipo de asesores de Enrique Peña Nieto, más que el candidato en sí, ideó otro golpe mediático que les dio resultados: la creación de un consejo empresarial para el crecimiento económico y el empleo, algo que a estas alturas del proceso electoral, más que una firme promesa de futuras políticas públicas, constituye un golpe de imagen y un acto de campaña estricto.

Como, además, el cuarto de guerra de Peña  ha decidido no exponer a su candidato a los peligros de los debates, la mejor forma de contrarrestar la imagen de político fatuo e insustancial es mediante este tipo de mesas donde se ve al priista ya no presidenciable, sino eminentemente presidencial.

En Guanajuato, la foto del recuerdo de los capitanes de industria con Peña Nieto provocó un revuelo especial, gracias a la presencia en un lugar de privilegio del presidente del Consejo Coordinador Empresarial de León, José Abugaber Andonie, un joven manufacturero de calzado que alcanzó notoriedad en los últimos años por encabezar una decidida lucha de los zapateros locales por evitar la quita de aranceles al calzado chino.

Dicha batalla ha sido muy popular sobre todo gracias a la cortedad de visión de un sector que se resiste a modernizarse y aceptar que la competencia es ahora global, para reclamar que sea el gobierno quien venga a salvarlos mediante medidas proteccionistas que ya son imposibles en el nuevo orden económico mundial.

En su papel de presidente de la Cámara de la Industria del Calzado de Guanajuato, Abugaber trabó una estrecha alianza con el gobernador, actualmente con licencia del cargo, Juan Manuel Oliva Ramírez, quien presionó a la Secretaría de Economía y la de Hacienda a atender los reclamos de los fabricantes de zapato, aunque la mayor parte de las veces fue para darles atole con el dedo.

En ese camino de confluencias, en la elección federal de hace tres años,  Oliva casi convence a Abugaber de aceptar la postulación a una candidatura al Congreso de la Unión por el PAN, en un distrito de León dominado por ese partido desde hace un cuarto de siglo.

No ocurrió así, lo que no fue obstáculo para que la amistad entre el empresario y el político continuara manifestándose. Así se vio, por ejemplo, en el primer intento de Abugaber para arribar al Consejo Coordinador Empresarial, donde fue rechazado por la mayoría de los agremiados por considerarlo demasiado cercano al gobernador panista.

Superado el obstáculo en el segundo intento, en buena medida por cabildeos del propio Oliva y por la salida de la presidencia de algunos organismos de dirigentes abiertamente priistas, José Abugaber se convirtió en el principal representante empresarial de León y el primero que desde la Cámara del Calzado lograba esa posición en mucho tiempo.

Por todas esas razones, pero particularmente por su cercanía a Juan Manuel Oliva, la aparición del empresario zapatero  al lado de Enrique Peña Nieto en la integración de su consejo empresarial, parece un golpe quirúrgico contra el panismo de Guanajuato, quizá el más duro de todo el país y el único que mantiene a la cabeza de las preferencias electorales a Josefina Vázquez Mota en su territorio, así sea por poco margen.

Tan sólo dos días antes de la asistencia de Abugaber Andonie el encuentro con el candidato priista en la ciudad de México, fue convocado a una comida de líderes empresariales con Juan Manuel Oliva, la cual tenía varios objetivos: celebrar el cumpleaños del ex mandatario, agradecerle sus gestiones mientras estuvo en el cargo y ser convocados a acercarse a la campaña de Josefina, de la que se ostenta como operador electoral.

Abugaber no asistió con el pretexto de una reunión familiar, algo que en cualquier otra época del pasado reciente habría pospuesto gustoso para acudir a la convocatoria de su amigo el gobernador.

No hay que olvidar que una de las prendas que Oliva ostentó para venderse como operador político, además de sus números electorales en Guanajuato, fue su gran cercanía y control de las fuerzas vivas de Guanajuato, entre ellas las empresariales. Con el paso dado por José Abugaber, esa imagen empezará a desmoronarse.

El olfato de los hombres de negocios para el cambio de aires en la política es proverbial. El empresariado guanajuatense, que tan cerca ha estado del poder a través del PAN en los últimos años, no sólo en Guanajuato sino a nivel nacional gracias a la ex pareja presidencial de Vicente Fox y Martha Sahagún, empieza a presentir cambios.

Desde luego, no es difícil, ante la avalancha de encuestas que surgen a diario, aceptar como inevitable el regreso del PRI a la presidencia de la República, la gran pregunta en el caso del estado más panista del país, es si la intuición de los hombres del dinero también les dice que es la hora de abandonar el barco en el que han navegado con tanto provecho durante los últimos tiempos, en lo que toca al ámbito local.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

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