Arnoldo Cuellar

Román Cifuentes en la encrucijada

In Botepronto on marzo 30, 2012 at 2:12 am

El nuevo secretario de Gobierno de Guanajuato ha jugado un papel de luces y sombras en la administración de Juan Manuel Oliva, pero no cabe duda de que el mandatario con licencia le tiene agradecimiento y quizá también algo de confianza.

Bien es eso, o bien el otro gran mito que circula por los pasillos de gobierno: Román Cifuentes es el precio que le cobra el Yunque a Héctor López Santillana por darle la oportunidad de acceder al preciado cargo de gobernador, así sea de forma interina.

Sin embargo, el problema no es su afiliación ideológica, a menudo consistente más bien en un espíritu de cuerpo al estilo de las sociedades secretas de las universidades americanas, sino su eficiencia.

Cifuentes ejerció la subsecretaría de Gobierno con Oliva y fue relativamente eficiente. Pasó a la secretaría particular, con Oliva ya gobernador, y allí hizo crisis. Son proverbiales los enredos de la agenda olivista, las complicaciones de las citas y su pésima costumbre de llegar tarde a todas partes.

En los últimos tiempos, fue el ariete favorito del gobernador para librar batallas en el PAN y en el propio gabinete. De alguna manera, Román Cifuentes ocupó el papel que ejerció Gerardo Mosqueda en la primera mitad del sexenio, pero con menos imaginación.

Hoy, por impulso directo de Juan Manuel Oliva, su viejo camarada de armas ocupa la secretaría de Gobierno y desde allí le garantiza cuidarle sus pagos, sobre todo la relación con Miguel Márquez.

Puede resultar, siempre y cuando sume la lealtad a su viejo patrón con la que le debe al nuevo. Además, no vendría mal algo de eficiencia. De lo contrario, la combinación no funcionará.

 

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