Arnoldo Cuellar

Benedicto XVI: el enfoque evangelizador

In Botepronto, Zona Franca on marzo 26, 2012 at 2:59 am

Benedicto XVI fue otro cuando se dirigió a su estado mayor en América Latina: los obispos integrantes del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en la catedral de León: sus indicaciones fueron precisas, la teología y el lengua simbólico dio paso a un manual de instrucciones sencillo y claro.

El Papa alemán parece saber que la gran reserva de espiritualidad de  la Iglesia Católica se encuentra en estas tierras.

“El mal no puede tanto: la maldad y la ignorancia no pueden frenar el plan divino de salvación”, les dijo el Pontífice en un evento donde cobró sentido la importancia de su viaje trasatlántico a México y Cuba.

“No faltan preocupaciones por carencia de medios o las trabas impuestas a la libertad de la Iglesia en el cumplimiento de su misión”, les subrayó; para añadir: “pero no están solos ni en sus contratiempos ni en sus logros (…) trasmítanle a sus fieles el afecto entrañable del papa.”

Benedicto XVI, quien hoy mismo en Silao debió registrar la beligerancia de las nuevas confesiones heterodoxas como la Luz del Mundo, sabe que la propagación de estas religiones emergentes encuentra el suelo fértil de las ganas de creer que siguen vigentes en nuestras sociedades, a diferencia del agnosticismo de las comunidades de los países ricos.

Por ello la tarea asignada a la fuerza que representan sus obispos en América Latina. Atrás quedó la escenografía que significó el júbilo popular de la grey guanajuatense para dar paso al mensaje central.”Unan fuerzas con los laicos y no separen la alabanza de Dios del servicio a los hombres.”

Atrás quedaron también los símbolos, lo que sigue es la manera en que asumirán los jerarcas eclesiales de nuestros países americanos la asignatura que les ha sido encargada con una gran claridad.

Lo deberán hacer, además, en un mundo donde la pluralidad y el respeto a ella, son un territorio común e irrenunciable, a diferencia de la primera evangelización de América, que recordó el Pontífice, hecha a sangre y fuego. O “con audacia”, como dijo el propio Ratzinger.

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