Arnoldo Cuellar

Viaje ahora, sea electo después

In Análisis Político, Zona Franca on marzo 14, 2012 at 3:10 am

El candidato panista a la gubernatura, Miguel Márquez Márquez, viaja por Colombia acompañado de sus homólogos a las alcaldías de León, Irapuato y Salamanca: Miguel Salim, Justino Arriaga y Sixto Zetina. La comitiva fue invitada por un grupo de empresarios del transporte y la planeación urbana y hasta ahora no se ha comentado quién se hace responsable de los gastos.

Aún no inician las campañas políticas formales, que arrancarán en abril próximo, pero ya el PAN resolvió su elección interna, por lo que existe actualmente un periodo de intercampaña que, en el caso de Guanajuato, no se encuentra regulado por la ley.

De cualquier manera, aunque no fuese ilegal, sería profundamente inmoral que el periplo de los aún precandidatos, pues no están formalmente registrados ni han rendido protesta ante sus órganos partidistas, hubiese sido sufragado por los hombres de empresa que los acompañan quienes, a no dudar, más allá de sus buenas intenciones también tienen intereses.

Surge también otro equívoco: ¿quién les ha dicho a estos empresarios que los candidatos panistas son los seguros ganadores de las contiendas electorales del primero de julio?

Seguramente se amparan en los datos históricos de los últimos comicios, pero el adelanto no deja de ser una falta de respeto a la próxima cita electoral de los ciudadanos de Guanajuato con las urnas.

Otra cosa sería que los distinguidos  hombres de negocios que planearon este viaje tengan pensado invitar a todos y cada uno de los candidatos que se registren para contender por los mismos cargos en el estado y los municipios mencionados. Habría que ver si los priistas, los perredistas y demás postulantes que tengan un registro oficial reciben el mismo trato, o si se genera un esquema de falta de equidad ante el cual sería necesario que se pronuncie el Instituto Estatal Electoral.

Porque la manera como fue manejada la información en un medio de comunicación, el cual incluyó una foto en formato panorámico de los viajeros prácticamente al pie de la escalerilla del avión, no deja lugar a dudas: se trata de un asunto con tintes de campaña política.

Incluso la idea subrepticia que se desliza, de que los políticos viajeros de alguna manera tienen asegurado su triunfo y por ello merecen las atenciones de hombres de negocios que fatalmente deben tramitar sus concesiones y contratos con las próximas autoridades, podría ser contabilizada como un acto anticipado y doloso de campaña.

No debe escaparse a la observación otro hecho: seguramente estos empresarios enfrentan licitaciones públicas o renovaciones en sus permisos, en los cuales deben competir con otros interesados: el que unos de ellos tengan la posibilidad de viajar con políticos que pueden ser electos conllevaría la sospecha de compromisos y ventajas con tintes de ilicitud.

Por donde quiera que se le vea, la idea de este viaje no parece un acierto por parte de quienes aún deben formalizar su participación en una contienda electoral y después triunfar sobre sus oponentes. Incluso si el viaje sirve para generar novedosos planteamientos de acciones pública, constituiría una falta de equidad en la contienda que sólo los militantes de un partido tuviesen la oportunidad de recabar esos insumos.

Durante ya muchos años, el PAN de Guanajuato se ha manejado como una aplanadora política a la que los comicios constitucionales le significan un mero trámite, llegándose al extremo de afirmar, con un desdén nada democrático, que la elección válida y complicada es la interna entre panistas.

Nada bueno saldrá de una actitud que raya en la soberbia y que ejerce un ninguneo soez sobre los ciudadanos de Guanajuato, tal y como lo hacía el PRI del siglo XX, justo hasta que el destino lo alcanzara en aquel verano caliente de 1991.

Por cierto y sólo como apunte, no deja de llamar la atención el hecho de que el mismo rotativo que tan enconadamente crítico ha sido hacia los continuos viajes del gobernador Juan Manuel Oliva al extranjero, sea ahora tan complaciente con esta excursión de Márquez y compañía.

Quizá algo influya el hecho de que uno de los viajeros participantes sea hermano del editor del diario. Así que Oliva ya conoce la receta.

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