Arnoldo Cuellar

El Gallo Barba y la Expo Bicentenario: a la gorra no hay quien corra

In Botepronto, Zona Franca on marzo 3, 2012 at 3:27 am

En las oficinas de la Expo Bicentenario llamaban la atención las constantes peticiones de cortesías para los conciertos que se llevan a cabo allí desde hace unos meses, por parte del equipo de campaña de Miguel Márquez Márquez.

De a veinte, de a treinta, de a cincuenta, se solicitaban desde las oficinas del entonces precandidato panista los boletos para acudir a las presentaciones. La exigencia  se incrementaba hasta doscientos boletos cuando aumentaba la calidad o la fama del espectáculo a presentar.

Como en el gobierno olivista es raro el funcionario que no comulga con la aspiración del ex secretario de Desarrollo Social, ninguna petición fue negada. Todo lo contrario, se atendían con la mayor prontitud.

Hasta que surgió un foco de alarma desde las oficinas de la Secretaría Particular, a cargo de Román Cifuentes, pues no podía omitirse la posibilidad de una filtración que incluso levantara suspicacias por parte de los otros precandidatos, sobre todo en la ríspida recta final de la contienda interna por la candidatura a gobernador del panismo guanajuatense.

Las investigaciones toparon con pared en la oficina de Márquez, “aquí nadie ha pedido boletos”, exclamaron al unísono varios de los interpelados.

Hasta que surgió una tímida voz desde una de las oficinas: la del coordinador financiero de la precampaña y, para más señas, compadre del precandidato: Rafael -el famosísimo “Gallo”- Barba, quien al parecer había estado invitando a medio Irapuato a los conciertos. Y hasta justificación esgrimió: “están casi vacíos”, como si estuviera haciendo una gracia.

La anécdota es menor, pero revela el tamaño y los alcances de un personaje que se ha mostrado como compañero inseparable de Márquez, no obstante haber chocado con casi todos los demás integrantes del cuarto de guerra del inminente candidato del PAN a la gubernatura del Estado.

Con todo y todo, las complicaciones anteriores y posteriores de la precampaña no lograron que esta pasara de ser un round de sombra para Márquez Márquez, beneficiario del control político que maniene su grupo sobre la corriente mayoritaria del PAN en la entidad.

Sin embargo, la contienda constitucional será otra cosa y, allí, la concha y el desparpajo del folclórico irapuatense tendrán otras consecuencias, por más compadre que se ostente.

  1. Sr. Cuéllar:

    El triunfalismo de M. Márquez M., herencia de Oliva, revela su nivel de impericia política y de estupidez humana.

    Para quienes lo vimos en el auditorio del estado,en aquella circense reunión blanquiazul, Márquez mostraba una “certeza” en su futuro triunfo para la candidatura para el gobierno del estado que, lejos de ganarle adeptos pensantes, solo hacía sonar a sus huestes, tratando de opacar a los partidarios de Córdoba, un buen elemento, lamentablemente desperdiciado.

    Oliva, por su parte, abre la puerta a otros partidos, mientras aparece como “mesías político-religioso”; así puede advertirse en sus más recientes apariciones en auditorios y presentaciones multitudinarias. Basta verlo en sus desplantes y ademanes, tan sospechosamente parecidos a los de algún pastor protestante, tan frecuentes en la tv estadunidense, los domingos.

    ¿Promotor religioso, vestido de gobernador? más bien parece un sacristán salido de alguna vieja película mexicana.
    Película que seguramente veremos filmar durante la visita de Ratzinger, el Papa que quiere volver a hablarnos en latín.

    En pocas palabras, “espíritu progresista” al más puro estilo de Manuel Oliva, apoyado por el clero en tiempos preelectorales.

    Gracias por este espacio.

    Manuel Alonso.

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