Arnoldo Cuellar

El que a dedo mata, a dedo muere

In Botepronto, Zona Franca on febrero 28, 2012 at 2:24 am

Juan Ignacio Torres Landa sacó su vena insurgente ante la decisión de las dirigencias de por lo menos tres partidos, el suyo propio, el PVEM y el Panal para apoyar una candidatura ciudadana encabezada por José Ángel Córdova Villalobos, tránsfuga del panismo.

Sí, se trata del mismo Torres landa que quería poner de acuerdo por lo menos a dos de esos mismos partidos en Guanajuato, PRI y PVEM, para impulsar… candidaturas ciudadanas con perfiles cercanos al panismo. ¿Ejemplos?: José Abugaber Andonie, Mauricio Usabiaga Díaz Barriga, Jorge Videgaray Verdad.

Juan Ignacio pretendía hacer avanzar esas candidaturas mediante el mágico mecanismo del dedazo, con acuerdos desde el CEN de su partido y obligando a la disciplina a los militantes priistas.

O, como dice el dicho, hágase la institucionalidad en los bueyes de mi compadre.

Hoy, Juani acusa “desaseo”, “madruguete”, “falta de ética” y “operación incierta” en dos twetts reveladores y concentrados en su indignación. Sin embargo, no fue capaz de ver que en su imposición del tres más uno, con el que quiso vencer más que convencer, pecó exactametne de lo mismo que hoy se queja.

El PRI de Guanajuato es inexistente para el centro del país, pero, más grave, también lo es para sí mismo. Lo es por su incapacidad para tener una agenda y defenderla; lo es por su disolución ante las prioriodades del centro; lo es porque el activismo de sus cuadros no les da votos que convenzan a sus dirigentes; lo es por la facilidad con la que serán sustituibles, ya sea por un Torres Landa, un Romero Hicks o hasta un Córdova.

Cualquier parecido de estos priistas con aquel camaleónico personaje creado por Woody Allen, será sólo una coincidencia desafortunada: Zelig era por lo menos entrañable.

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