Arnoldo Cuellar

La democracia panista

In Botepronto, Zona Franca on febrero 20, 2012 at 2:22 am

Lo presumen y nadie los puede contradecir: con todos sus defectos, el PAN es el único partido que está eligiendo a sus candidatos con una democracia participativa y más o menos transparente.

Se les acusa de manejar cargadas y líneas. Sin embargo, se arriesgan a ir a las urnas, sus procesos son relativamente ordenados y los inconformes, hasta ahora, ni siquiera llegan a presentar quejas formales.

Nada que ver con los festines de acarreo, desorganización e incendios postelectorales a los que nos tiene acostumbrado el PRD; tampoco se parece a la discrecionalidad del pasado priista para otorgar dedazos, hoy desnudados en esta búsqueda de Diógenes emprendida por Juan Ignacio Torres Landa, el precandidato in pectore de Enrique Peña Nieto.

Sin duda la democracia panista es profundamente mejorable; sin duda padece el lastre de la historia de la participacion política en México: el clientelismo y la manipulación de amplios segmentos de votantes en base a sus necesidades más sentidas.

Pero esa mejor democracia no llegará si no luchan por ella los propios interesados: los militantes y los líderes de las diferentes expresiones que conviven en este partido. Sobre todo, nada pasará si las inconformidades se mantienen en el nivel de queja y no llegan nunca a la denuncia.

Para los otros partidos, que pierden el tiempo solazándose de los conflictos de su competencia en el gobierno, lo que queda es mejorar su propia vida interna y sus métodos. De nada sirve que los ciudadanos se cansen del mismo partido que los conduce a nivel estatal desde hace dos décadas, si las alternativas no los convencen.

Hay tarea para todos si nos decidimos a no seguir perdiendo el tiempo.

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