Arnoldo Cuellar

Ricardo Ortiz, otro caso de reciclaje panista

In Análisis Político on diciembre 12, 2011 at 3:27 am

La carencia de cuadros políticos en el panismo, sobre todo en sus corrientes disidentes, está obligando al reciclaje de políticos que en su momento fueron gravemente cuestionados, máxime en la actual coyuntura, cuando están dando una nueva batalla contra el oficialismo en Guanajuato.

Es el caso del ex alcalde de Irapuato y ex secretario de Obra Pública de Juan Carlos Romero Hicks, el constructor Ricardo Ortiz Gutiérrez, quien se encuentra listo para tomar posesión de la delegación de Comunicaciones y Transportes en Guanajuato.

Ortiz Gutiérrez vino a salvar la segunda parte del gobierno de Romero Hicks después del fracaso de su primer secretario de obras, Fernando Michel, un hombre con fama de honesto pero que no logró echar a andar los presupuestos del sector.

Más práctico, más flexible, Ortiz, recién salido de la alcaldía irapuatense, hizo avanzar las licitaciones y comenzó un despliegue de obra pública que logró cerrar el sexenio romerista con un cierto aire realizador A cambio de eso, Ortiz trajo a constructoras de fuera de Guanajuato sin mayor trayectoria, a las que hizo crecer no obstante su incompetencia, como fue el caso de Cifsa, proveniente de la ciudad de Morelia.

Cifsa fue todo un caso. De despachar en unas oficinas que ocupaban apenas una casa de interés social en una colonia periférica de Morelia, Ortiz la convirtió en la competencia de empresas consolidadas en Guanajuato como Vise, Urbanizadora del Bajío, o Erso, por lo menos por los montos de los contratos que le otorgó, aunque no por su capacidad profesional y su calidad.

En pocos meses, le fueron asignadas obras de bandera como el Teatro de la Ópera en León, en su arranque; el campus León de la Universidad de Guanajuato; un hospital en San Miguel de Allende. En prácticamente todos esos desarrollos, Cifsa tuvo observaciones de los órganos de fiscalización por calidad y por tiempos de entrega.

Nada de eso, sin embargo, obstaculizó para que ya en la administración de Juan Manuel Oliva y ahora protegida por el entonces subsecretario Juan Carlos Delgado Zárate, esta empresa impulsada por Ortiz recibiera la asignación del campus del Instituto Politécnico Nacional en el Puerto Interior, donde a la postre le fue rescindido el contrato, de nuevo por fallas garrafales.

Ricardo Ortiz terminó el sexenio de Juan Carlos Romero fuertemente cuestionado por sus métodos. Debe decirse que nunca se puso en duda su eficiencia, en cambio no se puede decir lo mismo de su honorabilidad.

Sin embargo, ante la notable falta de competencia de muchos secretario, un alto funcionario del gobierno romerista me hizo el siguiente comentario: “Ricardo Ortiz no es muy ortodoxo en sus métodos de asignación de obras, pero las repartió bien, nadie se quejó; además, la obra caminó.”

No dejaba de ser preocupante, además de lamentable, que un gobernador intrínsecamente honesto como lo era Romero Hicks, se viese obligado a aceptar prácticas con las que no estaba de acuerdo a fin de dotar de cierta eficiencia a su gobierno.

En el fondo, se trata de una de las mayores tragedias del panismo gobernante, el hecho no sólo de que no hayan podido erradicar las prácticas de corrupción en diversas áreas del gobierno, sobre todo las que tienen que ver con asignaciones de contratos multimillonarios, sino que además hayan terminado sucumbiendo con resignación a la misma forma de gobernar que criticaron durante todos sus años en la oposición.

Ahora, tras el fugaz paso de un delegado que tuvo que ser despido porque no cumplía el perfil profesional, lo que muestra el escaso rigor de la burocracia calderonista, en pocos días más tomará posesión de la delegación de SCT Ortiz Gutiérrez, quien apenas había reactivado su constructora en Irapuato, tras un largo descanso donde quedó en evidencia que salió del gobierno sin ninguna necesidad de trabajar.

Integrante conspicuo de las corrientes disidentes del PAN Guanajuato, cercano a Juan Miguel Alcántara Soria y la inminente candidata a diputada por designación, Lorena Alfaro, Ortiz Gutiérrez seguramente llega a Guanajuato bajo los auspicios de Alberto Cifuentes, quien tiene en la Secretaría de Gobernación la misión de supervisar el perfil político de los delegados de las diversas secretarías de estado.

El nuevo delegado de SCT, para quien seguramente no se solicitó el beneplácito de Oliva, viene a ser un respaldo más del gobierno federal para la precampaña del doctor José Ángel Córdova. Incluso, puede llegar a ser un apoyo importante, en la medida que el gremio constructor constantemente es requerido para apoyar las actividades políticas del PAN, pero hasta ahora sólo de la parte olivista.

Aunque el respaldo del gobierno calderonista no ha sido todo lo contundente que el ex secretario de Salud hubiese deseado y, más aún, necesitado, lo cierto es que los guanajuatenses que comulgan con él en sitios claves de la estructura federal siguen haciendo su lucha, aunque para ello tengan que echar mano de personajes tan desprestigiados como Ortiz quien, junto con su discípulo, el ex alcalde Mario Turrent Antón, son los dos más notorios nuevos ricos de Irapuato.

Botepronto

Aunque toda la semana trató de defender su caso, nadie le cree al presidente municipal de Villagrán, el priista Hugo García Carmona, con el tema de su flamante Jaguar usado, a precio de ganga.

Tan sencillo como que si hubiese sido una verdadera oferta, tendría más sentido que lo hubiera comprado con sus recursos para su disfrute personal, como le señaló ayer el senador priista Francisco Arroyo Vieyra.

O, tan simple como exhibir una factura que permanece en secreto y de cuyo monto ni siquiera se acuerda el propio edil que un día dice un precio, otro día otro y siempre habla con aproximaciones del costo que pagó el ayuntamiento.

Sin embargo, García Carmona no batalló mucho para que los diputados del PRI se enzarzaran en un debate insulso con sus colegas panistas de esta semana en el Congreso, donde lo único que se disputaba era cuál de los dos partidos albergaba más corruptos. Lamentable.

José López Portillo, que algo sabía de lo que hablaba, es el único clásico al que es posible citar en torno a estas historias: sin duda alguna, nuestra clase política nos ha convertido en un país de cínicos.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

www.zonafranca.mx

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