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Celaya o la crisis de una clase política

In Análisis Político on octubre 7, 2011 at 4:03 am

 

Lo que ocurre en el ayuntamiento de Celaya, incluyendo el desaguisado del segundo informe de gobierno donde el regidor independiente Leonardo Gutiérrez interrumpió la sesión solemne ante un desconcertado Juan Manuel Oliva, sólo para ser derribado y expulsado del recinto por el director de policía, Fabián Mascot, es la explosión de una crisis largamente larvada.

 

La ausencia de diálogo, ya no se diga de acuerdos y de construcción de consensos, entre la mayoría panista liderada por la alcaldesa Rubí Laura López Silva y tres de las  fracciones opositoras, ha perdurado a lo largo de los dos años de la administración.

 

Hay que subrayar que la responsabilidad no parece unilateral, sino que ambos bandos han contribuido al clima de beligerancia y absoluta falta de entendimiento. Empero, cabría mayor responsabilidad a la mayoría panista que podría echar mano de recursos políticos para propiciar un mejor desenvolvimiento de la administración.

 

No ocurre así. El ala panista que gobierna en Celaya es particularmente dura e intolerante. Al equipo de López Silva y de su cónyuge, el ex alcalde José Rivera Carranza, se les identifica con los sectores más atrasados de la derecha panista en la entidad.

 

La falta de entendederas de este grupo no sólo complica el diálogo con los partidos de oposición, sino que lo ha hecho con el propio gobierno estatal. Recuérdese tan sólo el trabajo que le costó al gobernador Juan Manuel Oliva “convencer” a Rubí Laura de que se desprendiera de su anterior director de seguridad pública, Martín Rodríguez Olvera, para lo que incluso fue necesario aprehenderlo acusado de abuso de autoridad.

 

Y si alguien ha sido un soporte constante del gobierno panista de Celaya, ha sido precisamente Oliva, quien falló a varios informes de gobierno, como en la capital del Estado, pero estuvo presente junto a Rubí Laura, no obstante los riesgos derivados de la mala relación entre la alcaldesa y su oposición.

 

La actitud del jefe policiaco que en una reacción visceral derribó al regidor que protestaba y lo arrastró, literalmente, fuera del lugar donde se realizaba el informe, afectó sobre todo al propio Oliva, que se vio involucrado en un incidente en el que no tenía nada que ver. Fue un acto de intolerancia y prepotencia, pero también una lamentable falta de tacto.

 

Hay que decir, por otra parte, que la insensibilidad de la mayoría panista está igualmente correspondida por una beligerancia opositora muy poco propositiva y lindante con la irresponsabilidad.

 

Lo que ocurre en Celaya resulta lamentable, sobre todo para una ciudadanía desolada que vive con uno de los índices de inseguridad más altos del estado, con una bajísima calidad en los servicios municipales y, sobre todo, con el hartazgo de saberse dizque representados por una clase política indolente, patrimonialista, corrupta y, por si algo faltara, rijosa a más no poder.

 

Fue en Celaya, en una de sus dependencias municipales, donde se hizo famoso un funcionario que pedía las mordidas en dólares, porque le gustaba mucho viajar a Estados Unidos, precisamente en la administración de Rivera Carranza, el esposo de Rubí Laura López.

 

Sin embargo, al corporativismo desarrollado por el PAN en todo Guanajuato y al bono que el electorado guanajuatense le ha otorgado hasta ahora a ese partido, se suma la impotencia de una oposición que no logra articular un discurso alternativo mínimamente convincente.

 

Quizás es por eso por lo que los ciudadanos celayenses, igual que ocurría con el PRI, siguieron prefiriendo a los malos por conocidos, los que por cierto, le resultaron cada vez peores.

 

¿Seguirá esa situación en el mismo tono el año próximo? Lo sabremos más pronto que tarde.

 

Botepronto

 

Sin hacer mucho ruido, regresó hace una semana a su oficina el secretario de Obra Pública Genaro Carreño Muro, tras sus quince días de suspensión dictados por el titular de la Gestión Pública, Luis Ernesto Ayala.

 

Ha estado en informes y en giras de supervisión, pero apenas hasta este miércoles se dejó captar por los medios.

 

El salmantino viene recargado y dispuesto a dar la batalla en todos los frentes que tiene abiertos. Para ello, estrechará su alianza con Alejandra Reynoso, la nueva secretaria de Desarrollo Social y Humano y, a través de ella, con el núcleo Yunque del gobierno.

 

Los próximos meses se incrementarán las tensiones al interior del gabinete de Juan Manuel Oliva, producto no sólo de las normales fuerzas centrífugas que se imponen cuando concluye una administración, sino también a causa de focalizadas animadversiones personales a las que se sumarán las tensiones políticas de la temporada preelectoral en su recta final.

 

No se pierda los próximos capítulos.

 

arnoldocuellar@zonafranca.mx

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