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Romero y Alcántara, destinos cruzados

In Análisis Político on marzo 1, 2011 at 11:45 pm

La temporada de cambios parece no haber hecho otra cosa que empezar. Ahora es  en el gobierno federal donde se han acentuado los rumores sobre un reacomodo en serie de los gabinetes legal y ampliado del presidente Felipe Calderón. Lo interesante, para Guanajuato es que en todas las versiones  se manejan los nombres de dos viejos conocidos: Juan Miguel Alcántara y Juan Carlos Romero Hicks.

Alcántara, actual responsable del Sistema Nacional de Seguridad, es uno de los principales candidatos a hacerse cargo de la Procuraduría General de la República, tras el naufragio que arrostra el chihuahuense Arturo Chávez Chávez, quien no ha sido capaz de contrarrestar la percepción ciudadana de que  la dependencia está fracasando en la lucha contra la impunidad, tras el auge de delitos de alto impacto que padecen varias entidades del país, entre ellas su natal Chihuahua.

El ex procurador estatal en el interinato de Carlos Medina Plascencia, es un panista cercano a Felipe Calderón, egresado de la misma Alma Mater, la Escuela Libre de Derecho, y con buenos puentes de comunicación con las oposiciones, que deben validar su nombramiento en el Senado de la República.

Alcántara ha cultivado buenas relaciones por años con dos senadores paisanos suyos: Carlos Navarrete Ruiz, el influyente coordinador de la bancada perredista; y Francisco Arroyo Vieyra, el vicepresidente de la mesa directiva. Sin embargo, sus conexiones no se limitan a eso, el propio Manlio Fabio Beltrones litigó con Alcántara, entre otros, la reforma política que creó el IFE, en el año de 1990.

Las posibilidades del panista irapuatense, que ya una vez fue rechazado por el Senado, justamente cuando fue designado Chávez Chávez, se incrementaron exponencialmente al manejarse la candidatura de Miguel Ángel Yunes, un ex priista que provoca la repulsa de quienes fueran sus compañeros de militancia.

Esa noticia, que muy probablemente deba esperar para ser confirmada al regreso de la visita a Washington de Calderón, esta semana, se ve acompañada por una menos optimista para el estamento político local: la fuerte posibilidad de que el ex gobernador Juan Carlos Romero Hicks deje la dirección de Conacyt por estos mismos días y sin otro cargo como destino.

Aunque Romero todavía apareció como un aspirante con posibilidades para ocupar la Secretaría de Educación Pública a la salida de Josefina Vázquez Mota, a mediados de 2009, en la actualidad no se le ve como prospecto de una promoción, luego de la dura crítica a que ha sido sometido por un parte importante del sector científico del país.

Quizá el descenso de los recursos destinados a la investigación, pero sobre todo a apoyar económicamente a quienes la realizan, no sea una responsabilidad directa del también ex rector universitario, pero sin duda el funcionario tampoco ha sido capaz de encabezar un esfuerzo para revertir esa situación, liderando a la comunidad científica del país.

Las versiones sobre la salida de Romero se acentuaron cuando se supo, el pasado lunes, que José Enrique Villa Rivera, el ex director del Instituto Politécnico nacional y hasta ese día director del Instituto Mexicano del Petróleo, había dejado su cargo para ocupar una responsabilidad que aun no se define.

Ambos rumores vivían su cresta este martes y se trasminaban a las columnas políticas de los diarios de la ciudad de México. Y aunque deberá esperarse por la confirmación, no cabe duda que las versiones ya han generado fuertes reacciones en el entorno político guanajuatense, de por sí sacudido por la llegada de Éctor Jaime Ramírez Barba a la secretaría de Salud del estado, proveniente también de un alto cargo federal en el IMSS. No habrá que perder de vista este tema en las próximas horas.

Botepronto

Las huestes priistas y sus dirigentes trabajan poco en el tema de reorganizar su partido y prepararlo para las batallas electorales que se avecinan, pero están más que listos para sumarse a la moda iniciada por el PAN de frivolizar la búsqueda de candidaturas.

Por lo menos dos destapes en los últimos días han dejado claro que al PRI no le queda para movilizar más que el empobrecido clientelismo rural, en todos sus niveles.

Así, Nicéforo Guerrero se hace acompañar del cenecista histórico Ignacio Vázquez Torres y del agrarista nylon en que está convertido el líder nacional Gerardo Sánchez.

Más modesto, más terrenal, el edil neopoblano Leonardo Solórzano goza en su propia aventura de la compañía de los alcaldes Juan Páramo, Hugo García Carmona y Pablo Freire, de Abasolo, Villagrán y Juventino Rosas, respectivamente.

Y es que piensan que si no los regaña el IEEG no existen como precandidatos. Puede ser que ni con eso.

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