arnoldocuellar

El factor Bárbara

In Análisis Político on enero 20, 2011 at 11:08 pm

Parece haber llegado para quedarse. Aunque la política no fue una vocación temprana para Bárbara Botello Santibáñez, la abogada leonesa ha marcado la historia priista de Guanajuato en la última década.

Luego de ser presidenta del Colegio de Abogados de León, a mediados de los noventa del siglo pasado, Botello subió con rapidez los peldaños de la política municipal leonesa: secretaria general de su partido y regidora de la oposición en el Ayuntamiento.

Del receso que le siguió, ya en el nuevo siglo, la rescató su luego enemigo acérrimo Alejandro Arias, quien convenció a Wintilo Vega de impulsar a Bárbara a la secretaría general del PRI estatal.

De constituir una dirigencia de paja, junto con Miguel Chico, la oportunidad vino de la mano de la renuncia de Wintilo a la candidatura al gobierno del estado, cuando la crisis que se suscitó debió ser resuelta con la invención de Chico como candidato de una alianza PRI – Partido Verde. Estatutariamente, Botello ascendió a presidir el PRI.

La humillante debacle frente a Juan Manuel Oliva no la detuvo. El premio a su disciplina le significó la diputación local, aunque no le alcanzó para la coordinación de la fracción ante la polarización en que vivía y vive el tricolor de Guanajuato.

Después vino la persecución a los wintilistas, que incluyó denuncias penales inéditas en las pugnas priistas; el golpe de estado a la coordinación de Arnulfo Vázquez Nieto y la candidatura a la alcaldía de León, aventuras todas en las que el dirigente del partido, un Miguel Chico de regresó de las tinieblas de la derrota electoral, fue un simple compañero de viaje de la voluntariosa activista en que se convirtió Botello.

Su propia derrota frente a Ricardo Sheffield, no la derribó. Regresó para reclamar presencia en el comité estatal de José Luis González Uribe, sobre quien ejerce una fascinación irresistible. Apoyada por el senador Francisco Arroyo Vieyra, quien creyó ver en ella una fuerza incorporable a su proyecto, ha peleado con uñas y dientes la presidencia de la Fundación Colosio.

No la ha obtenido, por las reservas que despierta  en los muchos personajes priistas con los que ha intercalado complicidades y pleitos, como una Penélope que desteje de noche lo que teje de día: Amador Rodríguez, el propio Alejandro Arias, Arnulfo Vázquez Nieto, José Arturo Sánchez Castellanos, entre otros. Sin embargo, ha impedido que nadie más la ocupe.

Y ahora, fiel a sus meandros personales, ha colocado al borde del precipicio su coyuntural alianza con Arroyo Vieyra, al encabezar una decidida oposición a la entronización en el Frente Juvenil priista del alfil Jorge Luis Martínez Nava, evidente en la presencia de su acólito Salvador Ramírez Argote en la asonada contra Arroyo.

Segura de su historia y de su capacidad de supervivencia, la ex candidata a alcaldesa se apresta a vivir la próxima temporada electoral empleando la extraña capacidad que posee para pasearse por todas las cuadras políticas sin comprometerse y salir indemne.

El encanto de una personalidad fluctuante y un accionar que linda con el caos, han significado veneno puro en un PRI mediocre y anquilosado. Seguramente, esa táctica le permitirá a Bárbara Botello salir del nuevo trance de muchas maneras, menos con las manos vacías.

Botepronto

Es el Bulevar Bicentenario de Salamanca y en el nombre lleva el sino: celebra la Independencia y, como ésta, la obra se encuentra inconclusa: 32 millones invertidos en dos cuerpos de avenida a lo largo de dos kilómetros que debieran conectar la ciudad de oriente a poniente, están inservibles.

El desaguisado motivó la suspensión de Juan Carlos Delgado Zárate, Jaime Ramírez Flores, Adolfo Flores Ortega y Hugo Almaraz Moreno, funcionarios y ex funcionarios de la SOP, por irregularidades en la adjudicación.

Pero el problema sigue sin solución, ahora por los pleitos de vecindad entre el secretario Genaro Carreño y el alcalde Antonio Ramírez Vallejo. ¿Y los ciudadanos? Esos que se aguanten.





A %d blogueros les gusta esto: