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El Instituto Electoral, esa tragedia

In Análisis on diciembre 18, 2010 at 12:20 am

Sin duda es de congratularse el hecho de que haya llegado una mujer al consejo ciudadano del Instituto Estatal Electoral, un verdadero «Club de Tobi», salvo honrosas excepciones, a lo largo de tres lustros.

Sin embargo, la llegada de Laura Villanueva Franco, una catedrática de formación jesuita, no será suficiente para reorientar a una institución que en pocos años pasó de ser la esperanza de una organización electoral neutral, a avalar la resurrección de la esclerosis de poder que se vivió con el PRI, prohijada ahora por el PAN.

Tampoco significa mucho el arribo de Jaime Torres, empresario irapuatense y funcionario electoral de carrera en el nivel distrital, mucho menos la ratificación de Refugio Muñoz Loza, otro hombre de negocios con muchos nexos en torno al partido en el poder.

Probablemente las justificaciones abunden: el PAN tiene derecho a preservarse como partido hegemónico, es la vocación de poder que se desarrolla cuando se está en él y se tienen privilegios que no son compartidos con el resto de los ciudadanos.

De ser así, el ejemplo no dista mucho de otros lamentables, en su momento arrinconados por la historia: el porfirismo, el priismo, hasta el castrismo o el sandinismo. Izquierdas y derechas terminan pareciéndose en la búsqueda de la conservación de privilegios, lejos ya de cualquier ideal político.

Sin embargo, hay otros puntos a considerar. Hasta ahora el IEEG ha solventado cualquier reclamo de eficacia por el hecho palmario de las diferencias de votación entre el PAN y su competencia. Ante ventajas abismales cualquier alegato de irregularidades o de errores, sale sobrando.

Y ante eso, queda sólo una duda: ¿podrá resistir el IEEG, con sus precariedades e improvisaciones, una elección competida?

Quizá no lo sepamos pronto. Viendo la actitud de los partidos opositores, por ejemplo en la misma renovación de los consejeros esta semana, queda claro que no poseen plan alguno para crecer como adversarios y tratar de poner en jaque la hegemonía panista.

Más allá de algún debate anecdótico, PRI, PVEM y PRD parecen tener una irrefrenable vocación de comparsas. Como se sabe desde antiguo, carácter es destino.

LA TRILLA

Vaya malabares los que está haciendo el alcalde leonés Ricardo Sheffield para justificar las indemnizaciones multimillonarios a un grupo de empresarios vinculados al periódico A.M.  de León, con el pretexto de liberar el derecho de vía para un paso a desnivel en el norte de ese municipio.

Sin duda quedará bien con un influyente medio, pero puede sembrar muchas tempestades en su futuro, pues siempre quedará la letra chiquita de los contratos, que saldrá a relucir cuando sus adversarios políticos lo consideren oportuno.

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