Arnoldo Cuellar

Secretaría de Salud: la intervención

In Botepronto, Zona Franca on octubre 5, 2015 at 3:39 am

Aunque parecieran inocuos, algunos relevos de segundo nivel en el gobierno de Miguel Márquez revelan confrontaciones soterradas en su círculo interno.

Una de las dependencias que más dolores de cabeza le ha dado a Miguel Márquez es la Secretaría de Salud, a cargo del alergólogo pediatra Francisco Ignacio Ortiz Aldana, originario de Irapuato.

El prestigiado facultativo es muy exitoso como practicante de la medicina privada, sin embargo, la administración pública no parece ser su fuerte, como lo muestra la crisis con los contratos de compra de medicamentos del Seguro Popular, ya en las manos tampoco muy diestras del Secretario de Finanzas.

Tampoco el servicio en las clínicas y hospitales del estado ha mejorado. Contrario a compromisos expresados por el propio gobernador, la atención no mejora y menos los tiempos de las colas y la necesidad de madrugar para tener una cita.

Por eso, pero también por el incumplimiento de acuerdos para transversalizar políticas y en general un aislamiento del resto del equipo gubernamental, el doctor Ortiz Aldana era un fuerte candidato a ser relevado en los cambios que tanto temía y esperaba la burocracia estatal desde hace semanas.

No ocurrió así. el secretario de Salud parece intocable particularmente por su adscripción al grupo de funcionarios del gabinete marquista que llegaron y se mantienen bajo la protección de Rafael Barba Vargas, el poderoso compadre de Miguel Márquez.

Sin embargo, Ortiz Aldana sufre una intervención que se antoja brutal, al serles nombrados dos de los principales cargos de su dependencia: el coordinador general de Salud Pública, que será Moisés Andrade Quezada; y el coordinador general de Administración, Mauricio Romo Flores.

No se trata de perfiles menores. Andrade Quezada fue un poderoso delegado del IMSS durante la administración de Felipe Calderón. Es, además, un próspero empresario de servicios médicos, es de personalidad fuerte y, por si fuera poco, su hermano Humberto es el nuevo y flamante dirigente del PAN en Guanajuato.

Mauricio Romo fue el primer encargado del Órgano de Fiscalización Superior de Guanajuato, a lo largo del sexenio de Juan Manuel Oliva y en el arranque de Miguel Márquez. En ese carácter, sus relaciones se afianzaron con la cúpula panista, como lo muestra el rescate que se hace de él ahora, luego de haber concluido se encargo en la Universidad de Guanajuato, tras la llegada del nuevo rector general.

Detrás del arribo de ambos personajes a la Secretaría de Salud hay toda una operación política. De que se trata de una intervención, no cabe duda, pues para ninguno de ambos nombramientos parece haber sido tomado en cuenta el Secretario de Salud.

Tampoco parecen ser decisiones de las que se delegaron en el aún inexperto Secretario Particular de Miguel Márquez, Ricardo Narváez, quien no parece ir más allá del simple acomodo de panistas en canta vacante se produce.

El reclutamiento de Romo y de Andrade, pero además con la visión específica de salvar al mismo tiempo que lo cercan al titular de Salud, solo puede obedecer a alguien con conocimiento de los laberintos del PAN y con respeto de compromisos políticos contraídos en el pasado, por ejemplo durante la administración de Juan Manuel Oliva.

Con esas características hay muy pocos operadores en el equipo compacto de Márquez, por eso no hay dudas: la arquitectura de este rescate de Ortiz Aldana debió de haber corrido a cargo de Juana de la Cruz Martínez Andrade, la Coordinadora de Estrategia Política de Miguel Márquez, quien de esa manera tiende un cerco sobre un secretario totalmente entregado al Gallo Barba.

Así, aunque el empresario irapuatense logró colocar a un subsecretario en Desarrollo Económico Sustentable, Alberto García, con lo que cierra el cerco sobre Guillermo Romero, parece que también debió pagar algunos costos.

En esa misma dirección parece ir el rescate de otra víctima del famoso compadre, el exsecretario particular Christian Cruz, realizado por Éctor Jaime Ramírez en el Congreso.

Así que, no obstante la decisión de reestructurar solo niveles medios, los cambios de Márquez, como suele ocurrir, traerán más consecuencias políticas de las que se aprecian a primera vista.

A %d blogueros les gusta esto: