Arnoldo Cuellar

Botello y el PAN: el chat sale sobrando

In Botepronto, Zona Franca on junio 1, 2015 at 3:41 am

La mayor contribiución de la alcaldesa priista al regreso del PAN al gobierno de León ya ocurrió, con su pésima imagen y su mala gestión; lo que sigue es negociar clemencia a sus excesos.

Llama mucho la atención que ninguna de los propuestas, las polémicas y hasta los debates formales sostenidos entre los candidatos a la alcaldía de León, alcance el nivel de intensidad de una volada periodística atrás de la cual se adivina la truculencia de malquerientes políticos.

La noticia de una presunta conversación sostenida a través de un chat telefónico relativamente fácil de falsificar, inundó ayer las redes sociales en León y concitó declaraciones desde todos los frentes políticos. ¿Es normal?

Parece que no: la aparente confirmación de un acuerdo político entre la alcaldesa con licencia de León, Bárbara Botello Santibáñez, y el candidato panista Héctor López Santillana, causó efecto sobre todo porque partía de una versión difundida días atrás con muchos visos de credibilidad.

En realidad los contactos no parecen directos entre López Santillana y Botello, sino de esta con otros operadores políticos del PAN.

La primera señal la dio la fotografía del Secretario de Desarrollo Social, Diego Sinhué Rodríguez, en compañía del coordinador de la campaña del PAN en León, Francisco García León y el presidente del Consejo de Implan y dueño del lobbing mediático 012, Ignacio Ramírez Sánchez, apenas cuando las campañas empezaban.

No debe olvidarse la cercanía de Ramírez Sánchez con Roberto Pesquera Vargas, el tesorero de Botello, quien gracias a ese factor logró vender proyectos de asesoría ¡en seguridad! a Ricardo Sheffield, justo cuando comenzó el desplome de la policía de León.

El regreso del PRI al poder, con personajes como Botello y Pesquera, propició un relanzamiento de las relaciones empresariales y políticas entre grupos de este partido y del PAN. Solo hay que recordar como Ramírez Sánchez logró la presidencia del Implan a propuesta de Sheffield pero con el beneplácito de Botello, ya alcaldesa electa.

En el ADN de políticos de la nueva hornada, como Botello, como Pesquera, la negociación y la componenda, que no el acuerdo, es parte esencial. ¿No está ahí como otra prueba la fluida relación entre la alcaldesa priista y su excontrincante panista, Miguel Salim, evidente en el bajo perfil opositor de los actuales regidores y su papel en la elección del alcalde interino?

Sin embargo, el mayor servicio que Bárbara Botello le hizo al PAN no se encuentra en un eventual pacto para intercambiar favores electorales de última hora. Eso, aunque tiene una lógica, es ya francamente innecesario.

El mayor respaldo de Bárbara Botello a la reconquista panista de León viene de su pésima administración y de su distanciamiento absoluto con el electorado que le otorgó el beneficio de la duda en 2012.

Hoy, tras una campaña más que discreta, muy poco imaginativa y que ni siquiera ha tocado las fibras de los panistas más recalcitrantes, López Santillana encabeza todas las encuestas gracias, primordialmente, al hundimiento del PRI como opción política.

Esa crisis ha derivado de la errática administración barbarista, que tuvo todo para trascender, como la mayor inversión de obra pública de la historia y el respaldo del gabinete federal, pero lo tiró por la borda por errores de actitud y una percepción generalizada de corrupción.

El naufragio del régimen barbarista fue evidente en la necesidad de separarla del cargo, al costo de una diputación plurinominal, para darle oxígeno a la candidatura de José Ángel Córdova. El asunto quedó a medias cuando el médico expanista no tuvo la fortaleza de rechazar las inclusiones de conspicuos operadores de Botello en su planilla.

La alcaldesa con licencia siguió operando en todos los asuntos del municipio, interviniendo en decisiones de desarrollo urbano, presionando a favor de fraccionamientos como el Molino y desarrolladores como Valente Aguirre, sosteniendo a Roberto Pesquera en la tesorería y atacando sistemáticamente a sus aliados del PVEM, sobre todo al sindico Eugenio Martínez, en lo que se hizo eco el panista Carlos Medina.

¿Es necesario que Barbara Botello firme un chat por demás ingenuo para que quede claro que su trabajo de estos años es lo que permitirá el triunfo del PAN el próximo domingo?

Parece que no, ese ya es un simple exceso de algún calenturiento en el equipo cordovista o, peor aun, un control de daños del propio equipo barbarista para vacunarse ante los reproches que de cuando en cuando surgen desde el CEN del PRI sobre su conducta.

¿Qué obtendría Barbara Botello si gana Héctor López Santillana y lo hace con su ayuda? No poco: que el nuevo ayuntamiento vea con benevolencia las inconsistencias, irregularidades o abiertos desfalcos cometidos en su administración, sobre todo en el caso de Roberto Pesquera, el gran operador financiero de Bárbara en estos tres años.

Así que la ayuda de la alcaldesa priista al PAN el próximo domingo no es una hipótesis remota. Lo que verdaderamente importa, ya lo hizo. Ahora lo que quiere es dejar una constancia de su contribución para que se genere una factura política. Por lo pronto está a punto de tener fuero y pronto la veremos como la gran gestora en el Congreso para la próxima administración leonesa.

La selfie con López Santillana no se dará antes del 7 de junio, pero sí después del primero de septiembre. Anótenlo.

Los políticos mexicanos, tan poco transparentes, tan retorcidos, tan corruptos, no necesitan hacer mucho para que pensemos mal de ellos. Si se observa con atención su comportamiento, no se necesita una filtración para saber en qué canal están y cuál es el desenlace del próximo capítulo.

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