Arnoldo Cuellar

Basura, el proyecto Escudo de Botello

In Botepronto, Zona Franca on marzo 28, 2014 at 3:33 am

Hay mucha prisa en el  Ayuntamiento priista de León para declarar que la administración está imposibilitada de continuar prestando el servicio de recolección de basura y dar paso a una licitación para concesionar el servicio por 20 años.

Hay tanta prisa que ya comenzaron los contactos de alto nivel con una empresa de la ciudad de Monterrey, Red Ambiental, a través de una de sus filiales: Red Recolector.

No sólo eso, Red Ambiental parece tan confiada de recibir el beneplácito de la licitación aprobada ayer, que ya estableció una alianza empresarial con una de las constructoras más importantes del estado, Cypsa Vise, para tener un confiable socio local.

Las bases de la licitación está dibujadas. La empresa que quiera aspirar a manejar la concesión de una de los tres zonas geográficas en que se divide la ciudad, debe mostrar experiencia en el manejo de una urbe de 500 mil habitantes. Si aspira a manejar las tres, que se puede, debe haber operado la recolección de basura en una ciudad de millón y medio de habitantes.

Red Ambiental, con Red Recolector, maneja el servicio en San Luis Potosí, en Monterrey, donde recientemente desplazó a Pasa, la misma empresa que administra el relleno sanitario de El Verde, en León.

Con esos antecedentes, la empresa que se apunta a ser la beneficiaria del más importante título de concesión en la historia municipal de León, cumple sobradamente los requisitos, en tanto que ninguno de los actuales concesionarios, microempresarios la mayor parte de ellos, tiene ninguna posibilidad de superar los requisitos de la licitación.

Sin embargo, lo que seguramente no se analizará, es la cantidad de problemas que ha tenido Red Ambiental, como las ha tenido Pasa y muchas otras empresas, en la gestión directa de sus concesiones en las diferentes ciudades donde se desempeñan.

Su propietario, Horacio Guerra Marroquín, a menudo se ha visto envuelto en escándalos de tráfico de influencias con los ayuntamientos con los que ha hecho negocios, como muestra cualquier búsqueda no exhaustiva en Internet.

Lo mas preocupante es que la administración Botello,. sin análisis de por medio, comprometa el futuro de la ciudad en manos de una empresa que monopolizará el servicio de limpia y, a la postre, estará en posibilidad de convertir en rehenes a futuros gobiernos.

Los tiempos del proceso son expeditos: entre el 27 de marzo y el 5 de mayo, se organizará la concesión de un servicio que representa un costo para el municipio de poco más de 150 millones de pesos, mismo tamaño del negocio para el particular que lo ofrezca.

El apresurado análisis que realizó la comisión de Medio Ambiente del ayuntamiento, concluye en una declaración de “imposibilidad del municipio para prestar de forma directa los servicios públicos de recolección y traslado de residuos sólidos urbanos  no peligrosos.”

Para sustentar esa declaratoria se aduce, además de las razones financieras, la existencia de mil 348 reportes ciudadanos generados durante el año de 2013, se entiende que a manera de quejas por el servicio. Es decir, 3.6 quejas por día en una ciudad de millón y medio de habitantes, fueron suficientes para justificar una declaración de “imposibilidad”, parece una ligera exageración.

Los costos financieros que  podría representar una modernización del servicio de recolección de basura, tampoco deberían ser problema para una administración que se apresta a gastar 300 millones de pesos de recurso federal, en gestión actualmente, en subsidiar el negocio de un particular: el Parque Las Colinas de León, de Oscar Flores Pérez.

Nada sólido parece justificar la prisa por desplazar a centenares de pequeños empresarios leoneses para otorgar un contrato a una gran empresa regiomontana que a la postre terminará imponiendo sus condiciones a los futuros ayuntamientos. Empresa que, además, no se ha mostrado tan solvente como lo dice su propaganda.

Red Ambiental, como se están presentando las circunstancias y las decisiones del ayuntamiento priista, puede llegar a convertirse, más temprano que tarde, en el proyecto Escudo de Bárbara Botello.

 

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