Arnoldo Cuellar

Paciencia, pide la impaciente Bárbara

In Botepronto, Zona Franca on julio 4, 2013 at 4:06 am

“Ténganme paciencia” pide la alcaldesa de León ante el creciente reclamo por la inseguridad en León; parece que, en materia de atención a demandas sociales, el cambio ofrecido ya no sólo es tranquilo sino que va en reversa.

Hasta hace unos días, Bárbara Botello no había situado en la primera lista de sus preocupaciones el tema de la seguridad. Tenía justificación: le entregaron una policía en estado de coma, con la tercera parte de sus elementos cuestionados en las pruebas de confianza.

Incluso, sus prioridades estaban en otra parte: investigando las irregularidades de la pasada administración; acabando con el influyentismo y los privilegios, de acuerdo a su discurso; y encabezando a los alcaldes priistas para generar planteamientos alternativos a los del gobierno estatal del panista Miguel Márquez.

Además, se daba tiempo para proponer candidatos a dirigir el PRI estatal, para cerrar instalaciones de empresas por quítame estas pajas y se ponía a regañar a ramas industriales completas en eventos protocolarios.

Esa enjundia no se vio el día de ayer, cuando la primera autoriodad del mayor municipio de Guanajuato acudió al expediente de pedir “un poquito de paciencia” a quienes han padecido situaciones de inseguridad, al tiempo que aseguró estar trabajando “en la raíz del problema”.

El problema es que la alcaldesa no está actuando ni con transparencia ni con apego a sus compromisos de campaña. No ha dicho, por ejemplo, por qué detuvo la depuración de la corporación policial del municipio, donde aún falta relevar a alrededor de 300 elementos reprobados en los exámenes de control de confianza.

El argumento de la falta de recursos es endeble, pues se sabe que el municipio se gastó más de 10 millones de pesos en organizar una reunión nacional de alcaldes, con el exclusivo fin de promocionar la imagen de la alcaldesa y permitir una visita del presidente de la República. Así que, dinero hay.

En todo caso, si gastos como el señalado han servido para aumentar la capacidad de gestión de la munícipe, eso ya se debería haber reflejado en obtener los recursos necesarios para atender los problemas más ingentes del municipio.

Por lo pronto, la evidencia es que no hay coordinación con la autoridad estatal, como lo señaló el líder del Consejo Coordinador Empresarial, José Abugaber, un representante social a quien nadie puede acusar de ser enemigo de la alcaldesa, con quien ha sido no sólo respetuoso, sino incluso solidario.

Esas dos circunstancias que en mucho ayudarían: sacar a los malos elementos de la policía y aumentar el trabajo coordinado con el estado, son asuntos que están en el terreno de las capacidades y facultades de la administración que encabeza Botello, así que más que pedir paciencia, lo que se requiere es que se aplique en sus responsabilidades.

Probablemente, la priista que recuperó León de manos del PAN esté pensando que aún tiene un bono por la alternancia. Sin embargo, a 10 meses de haber tomado posesión ya no hay pretextos ni justificaciones: ofreció mejorar la gestión de sus antecesores panistas y es hora de mostrarlo.

Bárbara Botello sabe que el argumento de que está trabajando en temas de fondo es una falacia. La tarea de combatir la inseguridad mediante la creación de empleos excede ampliamente las posibilidades, las facultades, la función y la realidad de la administración municipal.

No se puede argumentar que se persiguen cambios estructurales en una gestión de apenas tres años y tampoco se puede fingir demencia cuando está claro que aún permanecen en la policía de León más de 300 elementos que no son confiables y no se toman decisiones al respecto.

Cuando Bárbara Botello vendió la idea de un cambio tranquilo su referencia era que no rompería brúscamente con la institucionalidad panista. Eso no ha pasado, como lo muestran la búsqueda con lupa de casos para perseguir ex funcionarios y el despido masivo de cuadros hasta los niveles más ínfimos de la administración.

En cambio, en dónde sí prevalece la calma es en la atención a los requerimientos urgentes de la comunidad leonesa… ¡y todavía se tiene la desfachatez de pedir paciencia!

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