Arnoldo Cuellar

Tres pequeñas historias de la transición

In Botepronto, Zona Franca on septiembre 14, 2012 at 3:56 am

1.- Despedida del CCE a Sheffield
2.- Las plegarias de Diosdado
3.- Hernández Barrón, la oscuridad

1.- Saña. Se tardaron, pero finalmente se lanzaron con todo. Ayer, la élite empresarial de León recibió con manteles largos a la alcaldesa electa de León y le ofrendó un sacrificio humano.

Los empresarios leoneses aglutinados en el Consejo Coordinador Empresarial, bajo el mando de José Abugaber Andonie, no sólo le ofrecieron todo su apoyo a Bárbara Botello, sino que también consideraron necesario rendirle la cabeza de Ricardo Sheffield en la piedra sacrificial de sus críticas.

No se había visto un ajuste de cuentas tan severo al alcalde saliente de León en los meses anteriores, como la que el CCE consideró necesario realizar ahora que está a punto de entregar el mando.

De pronto, el de por sí polémico panista se convirtió en el ejemplo de todos los defectos y las malas prácticas de gobierno, algo que por cierto el mismo Sheffield le aplicó a su antecesor, Vicente Guerrero Reynoso.

Queda una única duda acerca de tanta saña: si la crítica obedeció a la necesidad de congraciarse con la nueva alcaldesa, quien no tuvo las complacencias de Abugaber y sus agremiados cuando los visitó en campaña; o bien, si el dirigente del CCE se hizo cargo de los resabios de su cuñado Miguel Salim quien ha insistido en señalar las traiciones de Sheffield a su causa.

Por lo demás, nada nuevo bajo el sol: ¡el rey ha muerto, viva el rey!

2.- A Dios Rogando. Este jueves, en pleno horario de trabajo, los principales mandos de la Secretaría de Educación de Guanajuato se presentaron en la Basílica Colegiata de la capital del estado para tomar parte en una celebración litúrgica.

Encabezados por el mismísimo Alberto Diosdado Diosdado, el staff del secretario, sus subsecretarios y directores generales, acompañados de su personal operativo y de empleados de las oficinas de Pozuelos, dieron gracias fervorosamente.

Como no se hizo explícito en la homilía el sentido final de la ceremonia, queda en el suspenso si la acción de gracias fue por el trabajo desempeñado y los resultados obtenidos a lo largo del sexenio que está por concluir.

Porque también podría darse el caso de que las muestras de agradecimiento y las plegarias se hayan debido a la suerte que correrá este equipo a partir del próximo 26 de septiembre.

Aunque por la forma en que ha manejado sus tiempos y sus decisiones el gobernador electo Miguel Márquez Márquez, lo más probable es que la liturgia haya sido no tanto para agradecer como para predisponer a abogados de otras esferas a que influyan en las determinaciones de los próximos días.

En todo caso, Diosdado y sus muchachos consideraron de más provecho ir a misa e hincarse a rezar, como dice el viejo tango, que checar sus tarjetas en el horario acostumbrado y ponerse a trabajar.

3.- Caradura. La política de combate a la corrupción y de transparencia que ha adelantado el gobernador electo Miguel Márquez Márquez sufrió ayer uno de sus primeros y más graves tropiezos.

La elección como magistrado del Poder Judicial de Guanajuato de Eduardo Hernández Barrón, ex director del Instituto de Acceso a la Información en una de las gestiones más opacas, y vaya que las hay, es todo un mentís al compromiso que pueda haber detrás de medidas como la creación de la Secretaría de la Transparencia.

Porque de inmediato asoma la duda de que Márquez, quien está trabajando de cerca con el Congreso las reformas legales con las que quiere iniciar su mandato, no haya sido consultado en torno a la decisión sobre el nuevo magistrado.

Si el gobernador electo le dio su visto bueno a la elección de Hernández Barrón como magistrado, el tema sería preocupante. Sin embargo, si no lo hizo y los diputados panistas le metieron un gol, sería peor.

En todo caso, lo único que queda claro es que en su cruzada por la transparencia y contra la corrupción el próximo gobierno no las tiene todas consigo, bien porque sólo se trate de un discurso sin sustancia; bien porque no tenga la fuerza política ni para controlar a los de casa.

Y, como decía el clásico panista: “que se desilusionen los que estaban ilusionados.”

arnoldocuellar@zonafranca.mx

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