Arnoldo Cuellar

Salim o la rebelión del arcángel caído

In Botepronto, Zona Franca on septiembre 12, 2012 at 3:31 am

La política siempre tiene caminos insospechados. De haber sido uno de los líderes más influyentes en el establishment panista de  Guanajuato, Miguel Ángel Salim Alle, ex dirigente municipal de ese partido y candidato perdedor a la alcaldía de León, es hoy prácticamente un paria en el nuevo escenario político de Guanajuato.

El candidato a gobernador, Miguel Márquez Márquez, hoy gobernador electo, no tuvo empacho en hacer campaña con Salim y formar una pareja que algunos cronistas empalagosos no dudaron en llamar los arcángeles del PAN.

El próximo mandatario, líder hoy de una cruzada en contra de la corrupción del pasado en el PAN, tuvo puntual y amplia información de los dudosos manejos que Salim llevó a cabo en el Instituto de Seguridad Social de Guanajuato, sin embargo, nunca se pronunció al respecto.

Márquez tampoco tuvo reparos para recibir la ayuda de Salim en la precampaña por la candidatura. Dueño de la mayoría de los votos en León, el  todavía director del ISSEG fue un factor primordial para nulificar la candidatura de José Ángel Córdova, respaldada por su adversaria en la lucha por la alcaldía, Mayra Enríquez.

Por táctica, Márquez vulneró la que hoy se exhibe como una férrea apuesta por la honestidad en el servicio público, al establecer una sólida alianza con un funcionario cuyos manejos se encontraban cuestionados desde el ámbito de la opinión pública.

Ese pecado de origen, al igual que el otro representado por haber sido el responsable del control y la rendición de cuentas en la primera parte del gobierno de Oliva, son los que parecen alimentar la actitud de cruzado que se quiere establecer como la nueva imagen del próximo gobernador.

En esa tesitura, los datos crecientes que emergen desde el ISSEG, donde las decisiones de Miguel Salim propiciaron un quebranto que ya se reflejó en una pérdida neta en los resultados que arrojó el fondo de pensiones del estado en el ejercicio de 2011, darán lugar a una distancia todavía mayor entre ambos ex candidatos, el ganador y el perdedor.

Quizás por eso es que Miguel Salim ha decidido mostrar que aún conserva músculo político y se ha lanzado a exhibir su control sobre el comité municipal más importante del PAN en el estado.

Cabe esperar que la renovación del comité leonés, prevista para principios del próximo año, se de en medio de un choque de trenes: por una parte un Miguel Salim ya completamente alejado de Márquez;  por la otra Ricardo Sheffield y Mayra Enríquez, preparando terreno para la nueva aventura del grupo de la Loma que esta vez llevará como candidato a Luis Alberto Villarreal.

Este escenario prefigurará otros en los que podría surgir un panorama de balcanización para el panismo de Guanajuato, justamente el peor escenario para un gobernador que parece carecer de base propia y que en su apuesta por los grupos externos al PAN puede terminar de complicar el panorama.

Queda en evidencia también el discurso de la moralidad, que ha venido dando tumbos a lo largo de estas semanas previas a la asunción del nuevo gobierno: Márquez no puede inaugurar un nuevo capítulo de su vida política de la manera tajante que pretende, cuando en su pasado reciente tiene un largo rosario de asociaciones con aquellos a quienes hoy quiere defenestrar.

Como tampoco puede ser tomada como un ejemplo de participación social la convocatoria a “diseñar el logo” del nuevo gobierno, una iniciativa tan pobre en términos de imaginación que hasta ahora no ha sido respondida por más de cinco propuestas.

El momento político que vive el PAN de Guanajuato contiene demasiadas contradicciones internas, donde ni los buenos parecen tan buenos, ni los malos resultan tan malos, como para pretender echar mano de la solución al nudo gordiano: el pasado, en política, no puede dejarse atrás con un golpe de espada.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

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Twitter: Arnoldo60

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