Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR Domingo 1 de diciembre de 2024

In Análisis Político, Días de Guardar, POPLab on diciembre 1, 2024 at 7:02 pm
  • El complicado arranque de sexenio de Libia
  • Crisis del PAN: diálogo de sordos
  • Morena Guanajuato, crisis de identidad
Arte: Emilio Jiménez

1.- Entre herencias negras y mala gestión 

Nadie puede negar el complicado escenario que heredó la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo, la primera mujer que ocupa este cargo en la historia de Guanajuato. 

No solo recibe las consecuencias de un sexenio fallido donde la mayor parte de las políticas públicas solo existían en los anuncios espectaculares y en las noticias de periódicos, noticieros de radio y TV y páginas Web adictas al dinero público. 

Recibe también la atadura de manos representada por funcionarios como el secretario de finanzas Héctor Salgado Banda y el ahora coordinador de proyectos estratégicos Juan Carlos Alcántara, convertidos en obstáculos para recomponer el camino con medidas que vayan más allá de lo cosmético.

Pero quizás, lo que más ha contribuido a dar una sensación de parálisis y de falta de solvencia, es la precariedad del propio equipo de colaboradores elegido por la gobernadora para acompañarla en la responsabilidad más importante de su vida pública.

La falta de experiencia de buena parte de los secretarios, que asumen su primera responsabilidad de esa magnitud, junto con el desconocimiento que tienen del estado algunos funcionarios importados, ha contribuido a que Salgado Banda se erija como el nuevo factótum del gobierno, determinando dónde se ajustarán los presupuestos para encontrar los fondos necesarios para el programa estrella del sexenio: la tarjeta Aliadas.

Salgado ha roto su sumisión de seis años a Juan Carlos Alcántara y se ha aprovechado de la precaria situación en la que se encuentra el otrora jefe de gabinete, disminuido en su nivel burocrático y de salario, para darle la espalda a los programas heredados por Diego Sinhue Rodríguez y sugerir su eliminación.

Sin embargo, la deconstrucción del entramado de políticas públicas fallidas y músculo propagandístico, no parece ir seguido por la creación de una plataforma de nuevos lineamientos que no sólo sustituya lo que está desapareciendo,sino que mejore sus objetivos, su metodología y ofrezca la posibilidad de resultados medibles.

En esa mezcla de traiciones, acomodos y ajustes de cuentas, el nuevo sexenio sufre las consecuencias y a la demolición no le sigue hasta ahora ninguna construcción. Y aunque aún es temprano, lo delicado es que no se aprecia en el gabinete de Libia el surgimiento de liderazgos que puedan organizar al gobierno, como lo hacía Alcántara, y mucho menos controlar la ambición burocrática de Salgado Banda.

Resulta paradójico y hasta ahora altamente riesgoso, que la depuración de la herencia dieguista la realice un funcionario proveniente de esa administración, que al tiempo que cobra cuentas personales, utiliza sus decisiones para afianzar su poder sobre un gabinete inexperto.

No ayuda tampoco lo que se aprecia como un repliegue del Secretario de Gobierno, Jorge Jiménez Lona, para intervenir en los temas donde se genera conflictividad por intereses o por razones políticas, para dejarlo en manos de las diferentes áreas de despacho. Así está pasando en el caso de la extinción del FIDESSEG y de la inconformidad magisterial con los descuentos de impuestos mal calculados por Finanzas y la SEG.

Han sido dos meses de rounds de sombra en terreno minado por la incuria y el descuido del gobierno dieguista, pero ya es posible observar quienes representan pasivos en el nuevo gabinete, quienes tienen capacidad de dar más si se les deja actuar y quienes, sencillamente, no saben ni dónde están parados.

La incógnita ahora es saber si Libia está dispuesta a hacer cambios ahí donde haga falta o si, como decía Vicente Fox, “contrató por seis años”, aunque en el camino sea su proyecto el que resulte lastimado y hasta saboteado.

2.- Crisis panista: decadencia y conflicto

La tensa situación que se vive en las filas panistas de Guanajuato es más profunda que un simple litigio jurídico o una disputa de grupos enfrentados por matices ideológicos y ansia de poder.

En realidad, el partido dominante en la política de Guanajuato desde hace un cuarto de siglo, cuando conquistaron su primera mayoría parlamentaria, vive un descuido de dos sexenios donde la militancia ha pasado a segundo término para privilegiar a una burocracia dorada.

Fue Miguel Márquez el iniciador de la debacle al cancelar las contiendas democráticas para selección de candidatos y de dirigentes, al ningunear y castigar a la jefatura de Humberto Andrade en el 2018 para finalmente imponer candidatos en todos los espacios.  

Diego Sinhue  Rodríguez, un político que escaló a los altos niveles por coyunturas acomodaticias y no por un proyecto político sustentado, ni siquiera se planteó regresar a los principios del PAN, sino que con una ignorancia confesa, planteó que “la democracia interna divide al partido”.

Bajo esa lógica colocó a dos burócratas al frente del PAN: uno de común acuerdo con Márquez, Román Cifuentes; y otro bajo su total responsabilidad: Eduardo López Mares.

Ambos sometieron el partido a dictados externos. Habría que recordar como en 2021 el exgobernador recorrió el estado para reclutar perredistas y priistas a fin de postularlos como candidatos del PAN, ahí donde su partido se encontraba en vías de extinción: Acámbaro, Moroleón, Dolores Hidalgo.

En 2024, Diego utilizó su jefatura de facto para hacer candidatas a funcionarias sin mérito, como su ineficaz secretaria de Medio Ambiente, Marisa Ortiz; para negociar la senaduría suplente de su hermana Cristina Rodríguez, que pronto será titular; y para colocar en la primera plurinominal federal a su vocero, Alan Márquez.

El abandono y la imposición explican en buena medida la suerte del PAN en junio de 2024, cuando sufrieron derrotas humillantes en distritos, municipios y la senaduría. De no haber sido por las tarjetas rosas, el aprieto habría sido mayor.

Pero lejos de aprender la elección, de hacer un alto en el camino, de reflexionar sobre los resultados de la elección, Diego Sinhue se apresuró a resolver la cuestión partidista bajo la lógica de su interés personal, ignorando el de su partido, lo cual fue aceptado por su sucesora, entre obligada y resignada. 

Naturalmente, hubo que premiar la sumisión de López Mares con un cargo en el Poder Judicial, exhibiendo que la justicia es moneda de cambio para favores políticos, justo cuando se debatía a nivel nacional la suerte de la Corte y los tribunales del país.

Luego vino el exceso patrimonialista: heredar el PAN a dos consentidos de su gobierno e imponerlos a Libia como  pago de su candidatura y el apoyo a la campaña: Aldo Márquez y Juanita de la Cruz Martínez

Una y otra vez a lo largo de seis años, la militancia panista de a pie solo fue un adorno en el paisaje, mientras en los cargos públicos estatales y municipales se entronizaron dinastías de familias privilegiadas, dividiendo al PAN entre una casta divina y los de a pie.

Lo que vemos hoy en las demandas en contra de la convocatoria que renovó la dirigencia de manera exprés, no es solo una batalla jurídica, lo más profundo es que se trata de una lucha por recuperar a un PAN expropiado por burocracias rapaces. 

La lucha la encabezan políticos identificados con la tendencia más doctrinaria y conservadora de ese partido, como Rolando Alcántara y Alejandra Reynoso

Pero también eso tiene su lógica: frente al desdibujamiento de un PAN pragmático que se mimetiza con el PRI y hasta con Morena, la capacidad de rescatar la herencia civilista de ese instituto político, parece radicar en sus cuadros duros, antes de que los desfonde el desvarío ultraderechista.

La batalla continuará.

3.-  Quintilla de diputados morenistas alibianados 

Un día después de que el secretario general de Morena, Jesús Ramírez Garibay, encabezara una rueda de prensa para denunciar los faltantes en los que incurre la nueva tarjeta de subsidios del gobierno estatal, Libia Dennise García respondió, no tan sutilmente, con una fotografía en redes sociales acompañada de 5 de los diputados de la fracción morenista en el Congreso local.

El número dos de Morena, cuya presencia mediática y activismo hace desaparecer a la dirigente estatal Adriana Guzmán, realizó una crítica radical al programa Aliadas, no por su corte populista, lo que hubiera sido escupir al cielo, sino por la insuficiencia presupuestal del apoyo y la cantidad de beneficiarias que quedarán fuera del mismo.

Sin embargo, la fiscalización de ese programa, de sus metas y de su manejo no clientelar, le tocará a esos diputados que posaron alegres y sonrientes junto a la gobernadora, unos días después de que lo había hecho el dirigente panista Aldo Márquez, a quien se vio menos contento que a sus opositores: Maria Eugenia Garcia Oliveros, Edith Moreno Valencia, Antonio Chaurand, Ricardo Ferro y Ernesto Millán Soberanes.

En Morena han decidido mantener una agenda libre para sus legisladores, aunque como grupo parlamentario no han aceptado una interlocución oficial con el gobierno panista. Se trata de una situación volátil, pues resulta imposible conocer los acuerdos que mantengan en lo individual los diputados que acepten el diálogo.

Como ya resulta costumbre, la foto en redes sociales se convierte en mensaje en sí mismo, pues nunca se aclara la agenda de la reunión ni los acuerdos tomados. En ese sentido, la intención es clara: desmovilizar la crítica de Morena al programa Aliadas y subrayar que no hay un Morena, sino muchos.

Así, con una mandataria estatal que procura acuerdos con el gobierno federal de Claudia Sheinbaum y que por ello recibe señalamientos de estarse morenizando, y con unos diputados morenistas que se alibianan, lo único que queda claro es que el escenario local, como el nacional, continuará careciendo de contrapesos.

No es buena noticia para el diálogo democrático que éste se reduzca al intercambio de favores bajo la mesa.