Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR DOMINGO 11/08/2019

In Días de Guardar, La Noticia al Punto, POPLab on agosto 11, 2019 at 12:21 pm

*La influencia íntegra del Gallo Barba en el gobierno de Diego

Ilustraciones: @PincheEinnar

*En León, ceguera en materia de agua

*El PRI sale deja la tragedia para entrar en el ridículo

  1. Además de Márquez, el Gallo Barba es otro pesado lastre de Diego

Mucho se ha hablado del fuerte ascendiente que Miguel Márquez mantiene sobre el gobierno de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, visible no solo en la permanencia de más de la mitad del gabinete marquista en la administración de Diego, sino también en la apropiación que el exgobernador ha hecho de estructuras políticas como el comité estatal panista y la mayor parte de las alcaldías.

Sin embargo, el Maximato marquista, que hoy se encuartela en Purísima de Bustos, no es el único peso muerto que arrastra el postergado despegue de la administración dieguista.

Hay otros aspectos que parecen aún más preocupantes.

Uno de los más pesados lastres que frenan impiden al nuevo gobierno afirmar su personalidad proviene de la influencia que a trasmano ejerce el desprestigiado empresario irapuatense Rafael “El Gallo” Barba, el poder tras el trono en el gobierno de Miguel Márquez y a quien cada vez se le ve más en la ciudad fresera administrando su imperio inmobiliario, surgido de la nada en la administración pasada, no obstante que envió a su familia a vivir a los Estados Unidos.

Barba tiene un ancla fundamental dentro del gobierno de Sinhue en el Secretario de Finanzas Héctor Salgado Banda, quien logró regresar a Guanajuato desde su posición de analista en el Banco de México, de la mano de su paisano Barba.

Cómo olvidar que Salgado como director del ISSEG le pago al Gallo el favor colocando a Elvia Guadalupe Gutiérrez Pérez, ex directora de una preparatoria de su propiedad, como coordinadora de recursos humanos de esa descentralizada. Hoy, con un mejor nivel en el tabulador estatal, Elvia es la directora general de administración de la poderosa Subsecretaría de Administración de Finanzas con un sueldo de casi 70 mil pesos mensuales.

No solo eso. El sobrino favorito del Gallo Barba, Alfonso Salvador Aceves Barba, se mantiene en su cargo como director de carreteras estatales de cuota, con un nivel 14 y un sueldo de 57 mil 625 pesos después de impuestos, sin que se sepa con certeza si ya se recibió de su licenciatura en sicología organizacional cursada en el Colegio Pitágoras, pues una consulta por transparencia al respecto no fue respondida por la Unidad de Transparencia del Gobierno del Estado, aunque el dato no aparece en el Registro Nacional de Profesionistas.

Seis años después de aquel favor que lo trajo de la ciudad a su natal Irapuato con una buena opción de trabajo, Salgado Banda le sigue pagando el favor a Rafael Barba, a ciencia y paciencia de Diego Sinhue Rodríguez, del ineficiente Juan Carlos Alcántara que no ha logrado llenar el pretencioso cargo de “Jefe de Gabinete”.

El marquismo sin Márquez ya es bastante ominoso en el gobierno, pero la influencia del Gallo Barba en un área tan sensible como la Secretaría de Finanzas parece aún más peligroso. Eso ya no habla de continuismo político, sino de complicidades.

  • 2. León y el agua, una relación tormentosa

Parece acercarse el momento decisivo para la pospuesta decisión de continuar con el proyecto del Zapotillo y el acueducto que traerá el agua a León, después de que la construcción de la presa fue alargada por fallas en la planeación y detenida por amparos, mientras que el acueducto nunca inició por retrasos en la asignación del derecho de vía y luego la quiebra de Abengoa, la constructora española que obtuvo la concesión no sin un tufo de corrupción en el gobierno de Felipe Calderón.

Ese tiempo permitió la superación del pasmo por parte de los habitantes de la zona inundable de la nueva presa, quienes maduraron como una oposición tenaz y creativa en defensa de su territorio.

Este lunes, en Palacio Nacional, se escucharán las voces de los gobernadores de Guanajuato y Jalisco, pero también las de las organizaciones de pobladores, junto con las posturas de la directora de la Comisión Nacional del Agua, Blanca Jiménez Cisneros; y el Secretario de Medio Ambiente, Víctor Manuel Toledo Manzur. La decisión que allí emerja deberá ser incluyente, madura, sustentada en criterios científicos y de respeto a los derechos humanos.

León requiere agua, es innegable, pero no para utilizarla de la misma forma que hasta ahora, donde las necesidades de los pobladores son utilizadas como mera justificación para encubrir las exigencias de un crecimiento desbocado y altamente especulativo. Además, resulta un engaño manejar que la vida útil del Zapotillo, dos o tres décadas, serían suficientes para restablecer los mantos freáticos de miles de años, agotados en el último medio siglo.

El agua que León y las grandes urbes requieren debe provenir, en buena medida, del reúso de la que ya tienen, de una gestión del recurso más inteligente, sustentable, alejada de la visión consumista y depredadora.

Modular el crecimiento de las grandes urbes, cuya lógica implica la utilización de recursos naturales de vastas regiones, se vuelve un tema de primordial importancia, incluso para sus propios habitantes que han visto como la aglomeración sin planeación redunda en un descenso de la calidad de vida, un aire menos respirable, movilidad cada vez más complicada e inseguridad.

Por otra parte, nadie puede crecer bajo su propia exigencia y a expensas de los otros; un crecimiento equilibrado incluye el respeto a los otros más allá de si son pocos o muchos. La constante que se escucha en muchas voces, desde gobernantes, jerarcas empresariales, diputados de distintos partidos, lideres de opinión y ciudadanos de a pie, en el sentido de que las necesidades de un millón y medio de personas están por encima del derecho al territorio de las comunidades por afectar, ya no es solo arrogante, sino que suena a fascismo.

Históricamente León ha sido el polo de desarrollo hacia el que tiende la región alteña, con una intensa interactividad social, económica y cultural. Olvidar eso para ejercer una especie de “imperialismo” regional, sería olvidar un origen y un trayecto.

“Ponerse de acuerdo”, les pidió AMLO a Diego Sinhue y a Enrique Alfaro. Sin embargo, resulta reduccionista y anti político que solo lo hagan entre ellos y olviden a aquellos a los que se verán afectados por sus decisiones.

Después de tanto tiempo perdido y tantos errores cometidos, algo tendrían que aprender quienes se dicen políticos. Veremos.

  • 3. PRI: en la vejez, viruelas

En Guanajuato, el PRI va a una elección de dirigente nacional pensando solamente en el botín que le podría tocar a cada una de las micro expresiones que pululan en ese partido.

Incluso llamarle partido, parece mucho. Hoy hay priistas totalmente pegados al PAN, incluso algunos con cargos en el gobierno; hay otros, rogando por candidaturas en Morena; también los hay que están pensando en quedarse para ver si les toca una de las escasas posiciones que optimistamente confían en conservar.

Para todos ellos es esencial apoderarse de la dirigencia estatal y para ello casi todo el viejo y desvencijado “aparato” tricolor se ha sumado a la cargada en favor de Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, el gobernador con licencia de Campeche y para todos los efectos candidato oficial del club de gobernadores y seguro ganador.

Las cifras que se conozcan mañana mostrarán al PRI de siempre, como si no hubiera pasado por el país el tsunami del 2018, donde un voto no corporativo le dio a un candidato un triunfo casi absoluto, pasando por encima de los aparatos clientelistas del PRI y del PAN.

En el PRI de Guanajuato, Alito obtendrá un triunfo arrasador, soviético, diazordacista. Ello, sin embargo, no significará nada.

Al día siguiente de la elección, tantas corrientes como priistas hay estarán abriendo las hostilidades para ir en búsqueda de la dirigencia estatal, con el único fin de agandallarse desde ya las tres primeras posiciones de la próxima lista plurinominal y la posibilidad de administrar las elecciones de candidatos a alcaldías, para colocar a los regidores viables.

Personajes tan impresentables como el exalcalde de Guanajuato Edgar Castro; el ex dirigente priista Santiago García, el ex líder parlamentario Rigoberto Villagómez, son el rostro del “nuevo” PRI de Alito.

Bueno, tampoco pidamos demasiado: es el PRI en sus últimos días.

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