Arnoldo Cuellar

Oliva y Torres Graciano, batallas en el desierto

In Botepronto on febrero 17, 2012 at 3:23 am

Se han enfrentado radicalmente tres ocasiones diferentes y el resultado ha sido el mismo: cuando se disputó el consejo político; en la elección del presidente del PAN y en la candidatura presidencial. En los tres casos, Fernando Torres Graciano ha salido adelante con sus apuestas sobre el gobernador Juan Manuel Oliva.

Este domingo será la cuarta batalla y podrá ser decisiva. Por primera ocasión, el ex dirigente panista está personalmente involucrado, se trata de la disputa por las candidaturas al Senado de la República: dos lugares para tres aspirantes.

El pasado sábado por la noche, de manera personalísima, el propio gobernador Oliva dirigió las últimas maniobras que buscan garantizar el triunfo del ex gobernador Juan Carlos Romero Hicks.

Reunidos en un club deportivo de la capital del estado, funcionarios como la secretaria de Desarrollo Social, Alejandra Reynoso; y el secretario particular, Román Cifuentes, se ocupaban de diseñar la estrategia del próximo domingo con operadores de buena parte de los municipios del estado, unos voluntarios, otros de mala gana.

El tema es profundamente personal, pero también político. Juan Manuel parece querer cobrar afrentas, pero también mostrar que no está acabado como operador político; Alejandra Reynoso no le perdona a Torres Graciano la humillación de la presidencia del PAN ganada por Gerardo Trujillo, pero también quiere aprovechar la oportunidad de crecer como líder de la corriente yunquista en la entidad.

En todo esto, el que apenas pinta es el propio candidato. Romero Hicks es sin duda un ex gobernador querido por la gente, pero su carácter de lobo solitario no le permitiría obtener muchos votos por sí solo, si no contara con la ayuda de Oliva y su duelo contra el heredero que se rebeló.

Javier Usabiaga, el otro contrincante, permanece en la imaginaria, a la espera de que la disputa del grupo que ganó hace dos semanas la elección de Miguel Márquez, le beneficie con algunos saldos colaterales; el bagaje de la Loma, tras su debacle del 5 de febrero, no parece alcanzar para el optimismo.

Más que una silla en el Senado, la elección del domingo parece el escenario para una tragedia griega, con parricidio incluído.

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