Arnoldo Cuellar

El reflector panista… todavía

In Análisis Político, Zona Franca on julio 4, 2011 at 5:20 am

Para mal o para bien, la política guanajuatense se mantiene monopolizada por las vicisitudes del partido gobernante desde hace dos décadas, el PAN, con todo y sus divisiones, sus crisis intermitentes y su bajo nivel de debate, tanto en lo interno como con la sociedad en su conjunto.

Durante las últimas semanas, prácticamente todos los espacios de opinión en medios escritos y electrónicos se vieron saturados por el tema de la sucesión interna en el blanquiazul, desde que fue integrado su consejo, en abril del mes pasado, hasta la elección de Gerardo Trujillo como nuevo dirigente, finalizando junio.

Las confrontaciones entre los precandidatos a la gubernatura, el largo proceso de preselección del pacto de la Loma, el activismo permanente del senador Ricardo Torres Origel y la lenta emergencia de Miguel Márquez como el delfín de Juan Manuel Oliva, todo abona a esta saturación de presencia panista en el debate público del estado.

Se trata, y esa podría ser una explicación plausible, del partido que gobierna y lo que ocurra en su interior es de la incumbencia de los diversos actores políticos y sociales del estado.

Puede ser. Sin embargo, la imagen que se tiende a construir con esta omnipresencia de los asuntos panistas en el espacio social, es la de una imbatibilidad de esta opción política, como en su momento ocurrió con el PRI.

El juego y el rejuego del poder, todavía por mucho, parecen tener lugar exclusivamente en la trinchera blanquiazul.

Contribuye a esa percepción la deficiente gestión opositora. Cómo no reparar en la desafortunada campaña de propaganda que recientemente desplegó el PRI, parodiando la omnipresente campaña olivista que utiliza como slogan la palabra todos, para involucrar al público con los avances del gobierno.

Como contrapropaganda, la pregunta priista de ¿todos?, para cuestionar la unanimidad que pretende el gobierno panista de Guanajuato, no parece ir a ninguna parte, salvo a potenciar lo que quiere poner en evidencia, para empezar por la diferencia de recursos utilizados en las dos campañas y también por la confusión del mensaje.

Con el subrayado de “todos”, la propaganda olivista que además va acompañada de una batería de carteleras, desplegados en diarios, spots radiofónicos y televisivos, da por hecho que hay una obra contundente en el estado y que de ella deben sentirse partícipes también los ciudadanos.

Al centrar el mensaje en el “¿todos?”,  el PRI no cuestiona la obra, su suficiencia o su pertinencia, sino sólo la búsqueda del consenso,  pero además, su batería de medios es raquítica. Por si fuera poco, la campaña no va acompañada de mensajes políticos contundentes, por ejemplo de los diputados en el Congreso, de los alcaldes o de la propia dirigencia partidista.

Si acaso, la semana pasada, la disidencia que se agrupa en torno al diputado Miguel Ángel Chico, lanzó una ofensiva, igual de alegórica, en contra de la presunta corrupción en el gobierno, proponiendo para ello una imposible comisión especial que la oposición en su conjunto no tiene capacidad para imponer.

El PRD, guiándose por cuestiones más prácticas, ha insistido en una crítica que a la vez es una autodefensa, en contra de acciones de gobierno que hacen a un lado a la oposición y que evidencian fuertes contenidos autoritarios, como lo ha sido la ofensiva contra la, también presunta, corrupción en policías municipales.

En ambos casos, el de la dispersión priista y la focalización perredista, lo que resulta es un cómodo escenario para que el PAN siga aparentando y disfrutando del hecho de ser el partido prácticamente único de Guanajuato. Aunque sea uno de los últimos estados que les quede.

Vaya vuelcos de la historia.

Botepronto

El romance entre los integrantes del pacto de la Loma y el gobernador Juan Manuel Oliva sigue viento en popa y este sábado tuvo un nuevo capítulo en un escenario inmejorable: el bucólico paisaje en torno al templo de San Cayetano en el Mineral de Valenciana, en la capital del estado.

Fue la boda de Justino Arriaga Rojas, el joven diputado federal salmantino, la que propició otra exhibición pública de la confluencia entre el mandatario y quienes eran hasta hace poco sus más acérrimos adversarios dentro del panismo.

Aunque la cortesía y, sobre todo, la diplomacia de Justino Arriaga Silva, padre del contrayente y un político que ha mantenido puentes con todos los grupos de su partido, equilibró las presencias con invitados como Miguel Márquez y Gerardo Trujillo, los saludos entre éstos y el gobernador fueron tan fríos como el viento que azotaba la Valenciana.

Pronto la virulenta reacción de los primeros días dejará su lugar al razonamiento y el cálculo político. Allí se verá si, más allá de los gestos de estos días, se dan los pasos necesarios para una recomposición que muchos quisieran ver.

Los primeros signos, sin duda alguna, deberían ocurrir en el gabinete estatal, un espacio donde Oliva tiene la decisión y el mando, pero donde también los equilibrios son delicados, sobre todo de cara a la recta final del gobierno.

Pronto sabremos si la sangre llega al río o si, sencillamente, las aguas vuelven a su cauce.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

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