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¿A qué horas gobiernan?

In Análisis Político on mayo 2, 2011 at 5:29 am

La precampaña panista ha venido a ser un revulsivo al interior del gobierno olivista: ya provocó la salida de un poderoso secretario de Gobierno, recompuso el gabinete y ha obligado al propio gobernador a involucrarse de manera directa en un proceso que se aceleró considerablemente por las presiones externas.

Sin embargo, ese exacerbado clima de ultrapartidización al interior del gobierno, visto antes pero nunca al actual nivel, ya tiene derivaciones que deberían resultar preocupantes sobre todo para el máximo responsable de la conducción política de la administración.

Un ejemplo es lo que ocurre en relación con la carrera por la sucesión en la presidencia del PAN, donde un incipiente desacuerdo en la cúpula del grupo panista dominante tanto en el gobierno como en el partido, el olivismo llano, ha crecido a extremos que amenazan con disolver la unidad operativa que tantos éxitos le dio a esta corriente en el pasado cercano.

La confrontación entre Román Cifuentes, secretario particular de Juan Manuel Oliva, y Fernando Torres Graciano, presidente saliente del PAN, comenzó en las semanas previas a la asamblea donde se elegirían los integrantes del nuevo consejo estatal del PAN.

Cifuentes se sacó de la nada la idea de que debería existir un candidato emergente para ocupar la presidencia del PAN, ante  lo que veía como una escasa convocatoria de los tres que habían abierto sus aspiraciones: Gerardo Trujillo, Alejandra Reynoso y Arturo Navarro.

Aunque Cifuentes nunca lo declaró explícitamente, para muchos observadores panistas resultó evidente que el destinatario de su promoción era él mismo, sobre todo ante el antecedente de haber buscado, con el apoyo del propio Oliva, la secretaría general panista a la salida de Vicente Esqueda, batalla en la que sufrió su primera derrota a manos de Torres Graciano, al impulsar éste a Salvador Márquez Lozornio.

l atrevimiento del secretario particular fue duramente sancionado, en términos políticos, por el dirigente panista, quien operó para que  Cifuentes sufriera una dura humillación en las listas de votación de la asamblea, al aparecer en la parte final de la propuesta ganadora. Además, dejó fuera a personajes comoJosé María Anaya y Jorge González, aliados naturales del secretario particular.

La respuesta de Román Cifuentes no se ha dejado esperar: se ha convertido en el mayor sostén de la candidatura de Alejandra Reynoso; operó para la declinación de Arturo Navarro, aunque no logró que se sumara a su candidata; y está organizando el activismo en torno a la diputada federal, todavía con escasos resultados.

Cifuentes se ha tomado de forma personal la afrenta que le infligió Torres Graciano y su principal apuesta, en estos momentos, es desquitarse y enredar el proceso de sucesión panista.

En política, como en la vida, las emociones cuentan mucho, lo delicado, en este caso, es que desde la antesala del gobernador Oliva se elaboren planes teñidos de hígado, como si la situación no ameritara la máxima atención y la mayor objetividad. Veremos en qué concluye este sainete.

Botepronto

Bárbara Botello anunció con bombo y platillo su reciente nombramiento como secretaria general adjunta del CEN del PRI, un cargo que es casi honorífico y que no se encuentra dentro de la estructura formal. Enhorabuena.

Su responsabilidad, todo de acuerdo a su propia interpretación porque no hay comunicados oficiales, será la de supervisar las actividades del PRI en las entidades donde gobierna la oposición.

Por esa ardua labor cobrará un sueldo mensual de 25 mil 577 pesos, menos descuentos, de acuerdo al tabulador que se puede encontrar en la Web oficial de ese partido.

Son trece las entidades por las que deberá viajar la abogada Botello para preparar el triunfo priista en el año 2012. En este año, su mayor responsabilidad será el estado de Michoacán, que tiene elecciones en noviembre y está gobernado por el PRD.

Por lo pronto, el que puede darse un respiro es el dirigente guanajuatense, José Luis González Uribe, quien todavía esta semana recibía presiones para designar a Botello como presidenta de la Fundación Colosio. De aquí en delante sólo le tocará sufrir la decimotercera parte de los empeños de la nueva y flamante funcionaria del CEN.

A menos que doña Bárbara haga lo que Gerardo Sánchez, de la CNC: olvidarse de su encomienda nacional y dedicarse de tiempo completo a Guanajuato. No sería de extrañar.

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