Arnoldo Cuellar

No hay quinto malo

In Botepronto, Zona Franca on marzo 2, 2012 at 3:19 am

Juan Manuel Oliva ha aprendido y además ha entrenado intensamente. Su dominio del escenario ha evolucionado notablemente en el último año, su uso de las tecnologías también.

El de este primero de marzo fue un informe agil y lucidor que pretendió inocular un mensaje: el gobierno ha cumplido con sus ofrecimientos y cierra a tambor batiente.

Sin embargo, no todo es oropel y pantallas de leds. En todo este montaje espectacular en que se han convertido los dos últimos postinformes, como se les llama eufemísticamente para incumplir los nuevos preceptos legales, sigue habiendo una gran ausente: la política.

¿Porqué el gobernador Juan Manuel Oliva no tuvo la presencia de líderes y militantes de su principal oposición, el PRI? ¿Porqué asistieron precandidatos a diversos cargos de un sólo partido, el PAN?

Al final del sexenio, lo que queda claro es que al gobernador que cumple su mandato el próximo septiembre nunca se le dio la inquietud de colocar a la institución estatal por encima de la batalla partidista.

El de este jueves, como ha ocurrido en el pasado, más que un informe a los ciudadanos y a las diversas fuerzas políticas y sociales, volvió a ser un parte de guerra.

He allí uno de los mayores lastres a la intención de poner al día nuestra democracia, común a PAN y a PRI: el uso faccioso del estado.

En esa asignatura es muy poco lo que hemos avanzado. Y como se ve a nuestros prospectos a la gubernatura, poco avanzaremos en el futuro.

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