Arnoldo Cuellar

Oliva y Calderón o la comedia de las equivocaciones

In Análisis Político, Zona Franca on agosto 10, 2011 at 4:25 am

La comida, que se esperaba definitoria, entre el presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, y el gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva Ramírez, terminó como una comedia de enredos, si no isabelina, quizá más cerca de Harold Lloyd.

Todas las previsiones apuntaban a que la cita, solicitada por Calderón en el marco de una visita intempestiva para inaugurar una nueva infraestructura del Tec de Monterrey y aprovechada para la grabación de comerciales del quinto informe de gobierno, seria el marco perfecto para abordar el tema de la sucesión en Guanajuato.

La posibilidad de que Calderón le solicitara a Oliva su respaldo al secretario de Salud, José Ángel Córdova, motivó incluso las reuniones del fin de semana donde el mandatario exhibió su respaldo y su cercanía con Miguel Márquez.

Las cosas, más allá de lo acordado, transcurrieron bajo varios imprevistos. La residencia del presidente de Coparmex, Enrique Aranda Anaya solicitada en préstamo para una comida privadísima Calderón – Oliva, fue testigo de una cadena de incidentes que dieron al traste con toda la planeación.

Para empezar, el mandatario guanajuatense, fiel a su costumbre, llegó un cuarto de hora tarde a la cita. El ínterin propició que el primer mandatario incorporara al empresario Lorenzo Zambrano Treviño, presidente de Cemex y consejero presidente del Tecnológico de Monterrey, a la comida donde originalmente sólo se había previsto dos cubiertos.

Allí concluyó cualquier posibilidad de que se abordara el tema de la sucesión en Guanajuato, lo que podría hacer pensar que el retraso de Oliva fue algo perfectamente calculado.

Zambrano Treviño tenía una invitación a comer del empresario zapatero Felipe Pablo Martínez, consejero del ITESM en León, por lo que considero oportuno incorporarlo a la comida en casa de Aranda Anaya, con el beneplácito de Calderón.

El director de Emyco, una de las principales manufactureras de calzado de la entidad, aprovechó su presencia en la mesa para abordar, así fuese tangencialmente, el tema de la amenaza de los productos chinos en contra del calzado local, sobre todo por la subvaluación y las táctica de dumping que emplea ese país.

Aunque la intervención de Martínez Treviño fue insuficiente para situar el problema que tiene en vilo a buena parte de los sectores económicos de la principal urbe de Guanajuato, bastó para mantener al primer mandatario distraído del que probablemente era el tema prioritario que lo trajo a la entidad: la elección del candidato panista a la gubernatura y el papel del gobernador Oliva en ese proceso.

Así, en medio de una comedia de equivocaciones, inexplicable en el esquema del rígido protocolo que enmarca las actividades del presidente de la República, pero muy favorable para los fines del gobernador Oliva, transcurrió la que probablemente sea una de las últimas oportunidades para tratar de otorgarle racionalidad a la sucesión panista guanajuatense en el 2012.

Lo peor de todo es que la multiplicidad de enfoques en juego, tampoco permitió que el mandatario pudiese valorar la angustia de los productores de calzado que ven como se acerca la fecha fatal de diciembre en la que terminarán las cuotas compensatorias al amenazante calzado chino.

En síntesis, podría decirse que la de este lunes es, probablemente, una de las más inútiles visitas presidenciales a Guanajuato en los últimos tiempos.

Botepronto

Vaya tino el del intermitente priista José Luis Romero Hicks, para destaparse este lunes en la capital del estado, justo en medio de una conferencia de prensa del protopanista Gerardo Mosqueda Martínez.

José Luis, hermano del ex gobernador panista Juan Carlos y del ex alcalde Eduardo de los mismos apellidos, ha venido apareciendo como un prospecto interesante ante la necesidad de nuevos liderazgos en el PRI            .

Hasta ahora, el bajo perfil le había sido benéfico. José Luis Romero aparecía como una posibilidad interesante ante la baja penetración de los precandidatos oficiales del partido tricolor.

Su cercanía con un hombre fuerte de Enrique Peña Nieto, como lo es Luis Videgaray, fortalecía esas expectativas. Incluso se han conocido encuestas en las que Romero, el priista, pinta muy por encima del resto de sus contendientes, con menos apariciones públicas.

Por todo eso, no se explica este jugueteo, más bien inocentón, para aparecer al lado de Mosqueda, que con todo y su lucha no deja de ser un marginal en la contienda panista por la candidatura.

¿Eso quiere Romero Hicks, ser el Mosqueda del PRI?

Bueno, bienvenido a la intrascendencia.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

www.zonafranca.mx

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